jueves, 21 de octubre de 2010

Montreal, la maravilla del arte subterráneo

Algunos de los casi treinta y tres kilómetros de túneles subterráneos de la ciudad, se han convertido en espacios urbanos destinados a la difusión de las más diversas propuestas artísticas
Édgar Rogelio Reyes
Montreal es sin duda una de las ciudades norteamericanas más bellas, dinámicas y vanguardistas que existen en la actualidad. Provista de una marcada atmósfera cosmopolita, una belleza arquitectónica que cautiva por su marcada mezcla de estilos y épocas, así como una sociedad bicultural que en si misma resulta un atractivo, ésta que es la segunda mayor ciudad de habla francesa en todo el mundo sólo después de París, ofrece un gran número de atractivos a sus visitantes. 
Pero quien haya estado alguna vez en esta ciudad, sabrá que sus atractivos no sólo se encuentran en la superficie. Debajo de sus calles, Montreal alberga un complejo sistema de túneles de casi 33 kilómetros de longitud, todos interconectados entre sí y con salidas y entradas a los más importantes edificios, estaciones de metro, museos y centros comerciales de su zona moderna.
Un mundo subterráneo muy parecido a un hormiguero habitado por seres humanos, donde a lo largo de todo el año, miles de personas se congregan tratando de escapar no sólo de los inclementes fríos del invierno, sino también de los agobiantes calores del verano y donde sus vidas trascurren entre cafés, centros comerciales, galerías y restaurantes, de la misma forma que lo harían en la superficie.
Y aunque el simple hecho de estar allí es toda una experiencia, existen detalles a destacar que los hacen aún más interesantes. Dentro de esta intrincada madeja de corredores, no resulta extraño que los paseantes puedan encontrar exposiciones fotográficas, esculturas, pinturas y toda una extensa gama de propuestas artísticas que van desde lo más clásico, hasta los conceptos más contemporáneos y vanguardistas.
Si caminas con los ojos bien abiertos por estos corredores, encontraras que muchos de ellos resultan muy poco usuales, desde los materiales mismos con los que están construidos y diseñados, su disposición y colores, se hace evidente que en su creación han intervenido no sólo arquitectos, sino también diseñadores y artistas.
Esto se debe a una iniciativa del gobierno de la ciudad que buscó en la década de los noventa, convertir estos espacios públicos en espacios destinados al arte, en donde los creadores locales tuvieran un escenario para mostrar su talento.
Un detalle aún más interesante, es que todas estas exposiciones y trabajos son financiados gracias a un fondo especialmente creado para este propósito, el cual se alimenta de las cuotas anuales que todos los edificios que se encuentran conectados al sistema de túneles pagan como renta. De hecho, el uno por ciento de ese total es destinado a dicho fondo.
De modo que si alguna vez tienes la oportunidad de visitar Montreal, no olvides pasear por sus túneles y disfrutar de la maravilla de su arte subterráneo.     

        


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