sábado, 2 de octubre de 2010

Regresando de Monterrey y........

Vengo regresando de Monterrey  y tengo percepciones encontradas. Lo primero que he de decir, es que a pesar de lo que se dice de la violencia en esa ciudad, ni vi, ni escuché ningún tipo de incidente; ni balaceras, ni bloqueos, ni peleas; sólo una ciudad en calma que parecía llevar a cabo su vida cotidiana.

Claro que es necesario aclarar que permanecí ahí sólo tres días y que no es lo mismo ir de turista que vivir una realidad, sin embargo, sigo sosteniendo la teoría, y lo digo porque he trabajado en un medio de comunicación, de que los periódicos y los canales de televisión tienden exagerar la realidad con tal de vender más ejemplares.

Tuve la oportunidad de salir a la calle, de visitar varios restaurantes, un museo e incluso asistir a un concierto y en ningún momento percibí ese clima de "guerra" del que tanto hablan los medios de comunicación y el gobierno.

Desde luego que con esto no quiero decir que no pase nada o que no haya que tomar precauciones; a lo que me refiero es que no sentí en ningún momento esa sensación de miedo o de extremo nerviosismo por caminar en la calle o estar en un sitio público, las personas hacen su vida normal, acuden a los antros, a los cines y a las plazas sin ningún problema.

Tuve igualmente la oportunidad de platicar con muchas personas y a pesar de que efectivamente te cuentan de que hay que tener ciertos cuidados, ninguna me dijo que no salíera porque estaba en juego mi seguridad. Por otro lado, corroboro que mi teoría del papel de los medios no es tan descabellada al ver la propia ciudad.

Al llegar a Monterrey y verla llevar a cabo su vida sin ningún tipo de contratiempo, perdí de vista que hace sólo unos meses había pasado lo del huracán Alex. Un huracán que según los medios nacionales había casi devastado la ciudad, dejándola sin posibilidad de levantarse en muchos años, por lo que cuando recordé lo sucedido, pregunté: ¿y qué fue lo que realmente pasó aquí?.

Sí, efectivamente el huracán se llevó buena parte de una carretera, deribó varios puentes, desgajó unos cerros y se llevó las canchas y la infraestructura que se encontraba dentro del lecho del río Santa Lucía, pero de ninguna manera fueron las visiones apocalípticas que los señores López Doriga y Javier Alatorre están acostumbrados a presentar en sus espcios informativos.

De modo que ante los hechos, me gustaría hacer una invitación a las personas que quieren ir a visitar Monterrey ya sea por cuestiones de placer o de negocios a que lo hagan sin ningún temor. Sé también que para muchos Monterrey no es un ciudad para visitar, pero eso será tema de otra plática.

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