domingo, 16 de enero de 2011

Izamal, un pueblo de oro y corazón maya

Édgar Rogelio Reyes
Izamal es uno de esos lugares singulares, bellos es quizá una definición más certera; uno  de esos rincones que parecen habitar en el imaginario de muchos como la ensoñación fantasiosa de todo lo que un pequeño pueblo debe de ser, o al menos, todo lo que muchos románticos pueden desear.
Un lugar de atmósfera apacible, donde se ha instalado una dictadura del color en  la que el amarillo y el blanco se han apoderado hasta del último rincón; dejando casi sin posibilidad a los sentidos de percibir alguna otra pigmentación que rompa con su armónica supremacía.
Aquellos lugares donde el haz de luz refleja una tonalidad diferente, son escasamente los techos de las casas adornados de teja, los tonos grisáceos de sus calles empedradas y el azul del cielo que lo cubre.
 Es uno de eso lugares que parecen haber sido creados  por la mente de algún despistado soñador  que dejo sus pensamientos olvidados, o quizá, el producto de los bosquejos de un hábil escritor que creó un escenario de novela. Sus calles empedradas son de esas que permiten escuchar el sonido de tus propios pasos al andar y el sonido que hacen las ruedas de las carretas en su lento transito.
Izamal es uno de esos lugares en donde el sol cae a plomo y las personas salen a los pórticos de las casas a tratar de mitigar el bochorno sentados en una mecedora, como si la vida se hubiese hecho sólo para el placer.
Uno de esos sitios en donde el tiempo pasa lento, las tardes son interminables y las personas aún tienen una sonrisa franca, un lugar donde un “buenos días” es respondido con ese inconfundible acento de la lengua maya que hasta hoy perdura en Yucatán.
Una ciudad con historia de tres culturas
 Aunque luce todavía como un pueblo, Izamal es en realidad una pequeña ciudad ubicada a poco más de 72 kilómetros de Mérida, la capital del estado de Yucatán. De hecho, esta comunidad forma parte del programa Pueblos Mágicos, que en México se ha creado con la intención de rescatar aquellas comunidades que hasta hoy siguen conservando esa esencia ancestral, tradiciones, costumbres e historias que las hacen diferentes de tantas otras.
De origen maya, pasado español y presente mexicano, esta ciudad fundada en el siglo XVI por los conquistadores españoles, es una de las grandes materializaciones del sincretismo religioso y cultural que se gestó en México y es por ello que también se le conoce como la “Ciudad de las Tres Culturas”.
Hablar de Izamal es necesariamente hablar de tres épocas, de tres raíces que a lo largo del tiempo construyeron lo que es hoy. Por una parte, el pasado español, aquel que es visible, el que heredó esa maravillosa arquitectura colonial de altos techos y calles empedradas, aquel que dejó cuenta de su influencia con obras como el ex conjunto conventual  de San Antonio de Padua construido en 1561, el cual cuenta con un atrio cerrado con una extensión de 7,806 metros, el segundo más grande del mundo sólo detrás de la Plaza de San Pedro.
Su enorme pasillo formado por 75 arcos y pintado del inconfundible color amarillo que caracteriza a esta población, es sin duda uno de los mayores atractivos turísticos del lugar.   
Por otro lado se encuentra el pasado prehispánico de orígenes mayas, ese que yace detrás o mejor dicho, debajo de la hermosa arquitectura colonial, debajo de las casas, de los atrios, de las iglesias, un pasado que apesar de sus suerte, perdura y permea la cultura y las costumbres de las personas que habitan Izamal.
 Y es que aquí el pasado maya aún vive y se respira no sólo en los relatos de los arqueólogos, sino en la realidad cotidiana. Basta levantar la mirada y observar los montículos que se encuentran alrededor de la ciudad para saber que su legado está tan presente como el español, tan vivo y tan influyente.
Esas elevaciones en la geografía que para los ojos inexpertos no son más de montículos de tierra, son en realidad restos de las pirámides mayas que dieron origen a este lugar muchos años antes de la llegada de los españoles.
De acuerdo con los expertos, Izamal fue fundada al rededor de año 50 D.C,  que rápidamente se convirtió en un importante centro ceremonial y religioso de gran poderío económico, como lo dan cuenta la cantidad de Sácbes o “Caminos blancos”  que los antiguos pobladores mayas construían para conectar sus poblaciones más importantes.
No obstante su importancia, como muchas otras ciudades estado, Izamal fue abandonada antes de la llegada de los españoles por razones desconocidas hasta ahora.  Fue debido a esa gran importancia y a sus dimensiones, que los enviados de la corona española decidieron fundar allí otra ciudad y utilizar los materiales de las antiguas pirámides para construir las nuevas edificaciones, para de esa manera comenzar la evalgelización.

De hecho, el imponente atrio del convento  de San Antonio, no es más que la plataforma de una gran pirámide que formaba parte de un centro ceremonial maya. Es por eso que hoy en día, no resulta extraño que al transitar por las calles de este poblado, el visitante pueda encontrarse con los restos de pirámides..
Si se encuentra un punto lo suficientemente alto, es posible observar con facilidad por un lado, una gran pirámide de diez niveles dedicada al dios del sol Kinich Kak Mo, en otra dirección pirámide llamada Itzamatul , así como el templo de Hun Pik Tok. Los trabajos arqueológicos dan cuenta de más de 100 estructuras repartidas en el área de la ciudad y sus alrededores.
Por último, La tercera raíz, la más joven y la que se nutre por igual de las dos anteriores, esa que aún tiene mucha historia por escribir y que comienza a emerger  de entre las dos anteriores es la raíz del México moderno, la cual se proyecta en el Izamal del año 2011, un lugar que bien podríamos definir como un pueblo de oro y corazón maya.

Notas para el Viajero
Dada la gran cercanía que tiene Izamal con la Ciudad de Mérida, una de las ciudades más bellas de México y uno de los puntos que no pueden faltar en un buen itinerario por el sureste mexicano, es muy recomendable planear un recorido que incluya las dos ciudades.
Desde la estación de trenes de Mérida sale un tren que te lleva directamente a Izamal por un costo aproximado de 20 dólares ida y vuelta. Algunos otros  viajeros  prefieren la opción de un tour a Chichen Itzá que ofrezca también una visita a Izamal.
Sin embargo, los dos sitios tienen tanto que ofrecer que mi recomendación es que destines en tu viaje un solo día para visitar Chichen Itzá, e Izamal lo puedes combinar con algún otro lugar.






  

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