miércoles, 16 de febrero de 2011

Las Vegas, un mar de luces, pecados y…….

La llamada “ciudad de vicioha comenzado a cambiar, ahora este destino ofrece más alternativas, desde una variada gastronomía, hasta el turismo de aventura, género en el que ofrece una amplia variedad  

Édgar Rogelio Reyes

Subo al taxi sin tener la menor expectativa, pensando que aquel paseo no augura nada más allá del hecho de permitirme matar el tiempo, antes de ir al aeropuerto para tomar el vuelo de regreso a casa.

Durante el trayecto, me dejo llevar por los prejuicios y por la escueta información que durante toda mi vida me he permitido recavar sobre este lugar, sólo para llegar a la rápida conclusión, de que no existe nada digno de verse en este árido desierto, rodeado en su totalidad por la nada.

La travesía es corta, pues nos toma poco más de treinta minutos salir de los límites de la ciudad, o mejor dicho, de aquella enorme avenida en torno a la cual se ha creado todo un mundo de fantasía.

Hemos llegado a nuestra primera parada y nuestro guía nos pide que descendamos. Más por inercia que por voluntad, me uno al grupo esperando que cada uno acatemos las indicaciones con prontitud y que aquello termine más rápido. Sin embargo, al bajar, la primera escena que percibo tiene algo de interesante, algo diferente.

La imagen de aquellas escarpadas montañas que se yerguen sobre una inmensa planicie, lejos está del paisaje desolador que siempre estuvo presente en mi sueños de adolescencia. Sí, es árido, pero no es esa aridez del desierto que impide que nada crezca sobre el, hay algunos dejos de verdor dispersos que permiten pensar que la vida se encuentra más presente de lo que uno cree. 

No obstante, lo que más llama la atención es esa extraña y casi perfecta conjunción de colores. Los intensos tonos rojizos de las montañas  — dice nuestro guía son el producto de toneladas de minerales acumulados durante siglos— contrastan de manera espectacular con los intensos azules de un cielo que parece haber sido pintado también con sales de fierro.

A donde se dirija la vista es la misma escena, la rugosa fisonomía de las montañas dan una extraña sensación de tranquilidad, sobre todo cuando el cuerpo absorbe el agradable calor que emiten los primeros rayos del sol de la mañana.

No existe nada alrededor, y precisamente ahí radica el encanto de todo, pues de no ser por el sonido de los autos que circulan por la carretera, sería posible escuchar el sonido de tu propia respiración.

Sin embargo, por una extraña razón, no es ese silencio que abruma y que a muchos altera; es un silencio que cobija y que tranquiliza, que pasa y se pierde llevándose consigo decenas de nuestros pensamientos y recuerdos.

Me encuentro parado aquí, y me cuesta trabajo pensar que el nombre de este lugar sea Las Vegas, pero lo es; y es que como ocurre en muchas ocasiones, cada destino tiene sorpresas ocultas que la mayoría de las personas ni siquiera imaginan que existan.

No por nada Howard Hughes, ese visionario y controvertido hombre de negocios que motivó cientos de historias y relatos, vio en estas tierras muchos más sueños y posibilidades de los que nunca nadie había visto antes, al grado de llegar a comprar grandes extensiones de terreno, en las cuales proyectaba materializar muchas de sus grandes ideas. Pocas llegaron a concretarse.

Y es que Las Vegas, contrario a lo que mucha gente piensa, es más que casinos y máquinas tragamonedas. Quizá ahora ha llegado el tiempo en donde aquella imagen de la ciudad que nunca duerme sumida en una fiesta eterna, comience a resignificarse y busca nuevas alternativas para captar la atención de un público más diverso.
Es cierto, aún existen las imágenes recurrentes de casinos plagados de adultos mayores, que pasan largas horas vegetando frente a una máquina tragamonedas, repitiendo una y otra vez, como si se tratase de un autómata programado para repetir miles de veces la misma simple acción, sin embargo, afuera existe algo más.

Nadie puede negar que sentarse frente a una ruleta o jugar una apartida de Black Jack, es siempre excitante, sin embargo, para aquellos para quienes las apuestas no son una prioridad, estos lugares pueden llegar a convertirse en sitios sosos y desangelados.

Es por ello que ahora existen distintas formas de conocer Las Vegas, ya sea desde el punto de vista gastronómico, o descubriendo estos detalles naturales tan poco conocidos de la llamada “ciudad de vicio”, hasta la perspectiva de aquellos enamorados del turismo de aventura para quienes este destino ofrece varias atractivas ofertas.

Alternativas existen muchas, una de ellas es un paseo rápido en helicóptero, para apreciar desde una perspectiva muy diferente esta ciudad; una experiencia recomendable, pues desde las alturas, este pequeño micro universo en donde convergen miles de historias, luce como un escenario cinematográfico, a veces efímero y banal, pero seductor al fin y al cabo.

Un mar de luces y de pecado, dirían los que han pasado suficiente tiempo aquí como para conocer sus secretos. Pero como ya se ha dicho, Las Vegas tiene mucho más que ofrecer, especialmente para aquellos que estén interesados en vivirla a partir de todos sus sentidos.

Desde hace algunos años, no más de quince, los hoteles de este destino turístico comenzaron a preocuparse por ofrecer a sus clientes más que sólo hospedaje y apuestas y ahora es posible vivir experiencias desde el momento mismo de llegar al hotel, sobre todo en lo que se refiere a la gastronomía y los espectáculos.

Actualmente, la mayoría de los hoteles de Las Vegas cuentan con algunos de los mejores restaurantes no sólo del estado, sino del país, reconocidos internacionalmente con varias estrellas en la guía de restaurantes y hoteles Michelin.

De hecho, la capital de las apuestas cuenta con muchos y muy variado restaurantes del más alto nivel, por lo que un tour gastronómico resulta toda una experiencia y una idea que cada vez atrae a más viajeros que desean vivir el verdadero sabor de Las Vegas.

Y si esto resulta atrayente para los sentidos, que decir de los espectáculos que tradicionalmente se presentan y que van desde conciertos de artistas mexicanos, pasando por las presentaciones de Cher y Celin Dion, hasta espectáculos del Circ du Soleil, que para esta temporada presenta al ilusionista Criss Angel en el hotel Luxor.

Quizá Las Vegas nunca deje de tener esa imagen tan cinematográfica que durante años se ha posesionado de la mente de la mayoría de nosotros, sin embargo, lo que es un hecho innegable, es que este lugar tiene mucho más que ofrecer, más allá de los casinos y máquinas tragamonedas.  


Para tu agenda

Existen tantas alternativas diferentes en Las Vegas como tiempo tenga el turista para  probarlas. Aquí algunas recomendaciones.

* Un paseo por el Gran Cañón: Recorrido que se realiza ya sea en vehículos Jeep o camionetas Hummer totalmente equipadas, por caminos escarpados y poco accesibles, visitando el lado oeste del Gran Cañón y la presa Hoover como principales atractivos.

* Paseo en Helicóptero: Ya sea que se tome un tour de un par de horas visitando lugares como la presa Hoover, las riberas del río Colorado y tomando un pequeño almuerzo en una comunidad de indios nativos de la región. O bien, sólo disfrutar por un espacio de no más de 15 minutos, de las espectaculares vistas que ofrece esta ciudad por la noche.

* Un paseo por el Rio: Es una de las diversiones más buscadas por los amantes del turismo de naturaleza y aventura. Aquí se pasea por el río Colorado, en donde es posible admirar majestuosos escenarios naturales a lo largo del trayecto.

Detalles
Para no olvidar 
*Los espectáculos son sin duda una de las más grandes atracciones que ofrece Las Vegas, y la razón por la que miles de personas acuden todos los años a esta ciudad. Algunos de los shows más recientes y exitosos del momento son:

Belive: El espectáculo del famoso ilusionista Criss Angel que se presenta en el hotel Luxor. Es uno de los más concurridos y exitosos.

Love: La producción del Circ du Soleil, inspirada en la música e historia de la legendaria banda de Liverpool, presenta a un elenco internacional de actores que hacen las delicias del público.

Los precios de la mayoría de los espectáculos en Las Vegas oscilan entre los 150 y 300 dólares, dependiendo del espectáculo y la ubicación de los asientos.
  
Para Más informaición: http://www.visitlasvegas.com/

 




     

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