jueves, 10 de marzo de 2011

Por qué llamamos “La Gran Manzana” a Nueva York (las paradojas de la urbe norteamericana).

Édgar Rogelio Reyes
Los seres humanos somos extremadamente dados a la repetición, y paradójicamente, en esta era de la información esa repetición está aparejada de una gran ignorancia. Lugares comunes y frase hechas a las que miles apelan y sólo pocos conocen el por qué de usarlas.
Eso viene a colación por una pequeña encuesta que me di a la tarea de realizar en unos ratos de ocio, preguntando a cuanta persona pude la razón por la cual llamamos “La Gran Manzana a Nueva York”.
Como me lo esperaba, de las decenas de personas que tuve la posibilidad de encuestar, ninguna pudo responder acertadamente a la pregunta a pesar de que la forma de llamar a ésta que es quizá la urbe más famosa del mundo la conocen bien.
Pero antes de continuar, es preciso hacer una aclaración. Por principio de cuentas, esta gran ciudad  no siempre llevó este nombre, de hecho, cuando fue fundada en el año de 1613  se bautizó con el nombre de Nueva Ámsterdam debido a que sus colonizadores originales eran holandeses.
Para 1664 los ingleses tomaron por asalto la villa y ante la casi nula resistencia de sus residentes, los soldados británicos declararon el lugar para la corona inglesa cambiando su nombre por el que hasta ahora conserva en honor del duque Jacobo de York. 
El curioso y afamado mote la Gran Manzana que hoy ostenta, nació luego de que el cronista deportivo Jonh J Fitz Gerald lo popularizara al titular  su columna hípica “La Gran Manzana”; haciendo referencia a la forma en cómo los jokies de Nueva Orleáns  llamaban al hipódromo de Nueva York, que en ese entonces era considerado como la Meca de las carreras de caballos en Estados Unidos, y por tanto, el lugar en el que todos querían correr.
Sin embargo, esta no es la única paradoja que la urbe norteamericana esconde detrás de sus famosos nombres. Otro de esos lugares emblemáticos que tiene una historia Interesante es Wall Street.
Aunque Nueva York no siempre fue la capital económica del mundo y ni siquiera de los Estados Unidos, pues para comienzos del siglo XVII la capital financiera por excelencia era la ciudad de Boston, su famosa calle se convirtió con los años en un símbolo de poder y riqueza que incluso hoy en día atrae a miles de turistas anualmente.
A decir verdad, el famoso nombre de Wall Street que de manera general se asocia con dinero y movimientos financieros, en un principio no tuvo que ver nada con esta actividad, “la calle del muro” era conocida de esta forma, precisamente por la pared de madera que los colonos levantaron como defensa ante los constantes ataques de los indios nativos de la región.
Fue con el paso del tiempo que en esa misma vialidad que albergó por muchos años a los comerciantes y encargados de hacer las transacciones comerciales del puerto, reuniéndose para negociar y acordar los precios de las mercancías se dio nacimiento al distrito financiero.
Y si de datos curiosos hablamos, no está de más mencionar la historia de Manhatan. Aunque esta isla  es el símbolo más preciado del estado no solo por su valor económico, pues en este lugar se registra una de las más altas plusvalías de todo Estados Unidos, las cosas no siempre fueron así.
Paradójicamente, esta isla en la que hoy un departamento  puede llegar a costar varios millones de dólares en su zona más lujosa, fue comprada a los indios que la habitaban en la ridícula cantidad de 24 dólares, costo que quizá con las conversiones actuales  no alcance a rebasar los 72 dólares actuales.
Y si de paradojas hablamos, qué decir de misma estatua de la Libertad la cual  no nació en Nueva York, pues fue un regalo del gobierno francés para conmemorar el centenario de la independencia norteamericana, diseñada por un escultor  francés y no por un norteamericano.¡Cosas de la vida!.
A pesar de todo,  Nueva York  es y seguirá siendo por siempre, una de las ciudades más bellas, atrayentes y fascinantes del planeta a pesar de que, paradójicamente, sepamos tan poco de ella.

  

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