viernes, 18 de marzo de 2011

Tikal, el viaje al corazón del mundo maya

Aunque muchas de las más impresionantes ciudades de Mundo Maya se encuentran en México, Guatemala puede preciarse de tener una de las más bellas y singulares urbes antiguas de esta milenaria cultura.

Édgar Rogelio Reyes * Enviado Guatemala

peon_e3@yahoo.com.mx

La travesía comienza a las cinco de la madrugada, con una ciudad de Guatemala que apenas despierta, y una cerrada noche que pareciera negarse a dar paso a los primeros rayos de la mañana. Con el cansancio a cuestas y una taza de café por único alimento, tomamos el camión que nos conduce hasta el aeropuerto acompañados todavía por la penumbra.

Una diminuta terminal en la que apenas caben algunas decenas de adormilados paseantes, es nuestra primera parada en un itinerario que terminará con la misma cerrada noche que en este momento nos acoge. El espacio y los asientos son apenas suficientes para dar cabida a todos en una compacta sala de espera que por momentos se convierte en dormitorio comunitario.

Los rostros de cansancio aprovechan cualquier efímero momento para tratar de rescatar aunque sea alago del sueño perdido, y entre despertar y despertar, la espera se hace un poco menos tediosa.

Luego de casi dos horas, entre pesados pasos y rostros todavía adormilados, comenzamos el abordaje acompañados ya de la mañana que se asoma tímidamente. A lo lejos, la silueta del Volcán del Agua aparece tan claramente a través del despejado cielo, que no cabe duda de que tendremos un vuelo tranquilo y sin contratiempos.

Aquellos pequeños aviones, apenas suficientes para transportar a diecisiete personas; todas tan apretadas, que mover una sola pierna significa golpear con las rodillas del compañero de al lado, parecían más que una aeronave comercial, un transporte militar a punto de partir.

Desde la ciudad de Guatemala, la manera más rápida y eficiente de llegar a Tikal es esta, un vuelo de aproximadamente 45 minutos con destino al aeropuerto de San Benito, en el departamento de Flores. De ahí, una hora de camino por carretera, separan a los viajeros de una de las más importantes ciudades de todo el mundo Maya.

Ya en vuelo, con la cabeza recargada a un costado de la ventanilla, observas el firmamento con los pensamientos concentrados sólo en tu destino. Recuerdas los comentarios, las fotografías, las pláticas de otras personas que ya han hecho esta travesía y que dicen que “es un viaje que vale mucho la pena”, por tanto, no puedes evitar sentir alegría de ser al próximo en lograr conocer Tikal.


Monumentalidad y estética

Debajo de los rayos de un sol que abraza, con el sudor escurriendo por el rostro y el cansancio de una larga travesía a cuestas, observo con detenimiento la imponente imagen de aquella pirámide que durante tanto tiempo había imaginado.

De acuerdo con nuestro guía, la altura del Templo del Gran Jaguar es de 55 metros, pero quizá ese dato resulta lo de menos cuando observas ante ti la imponente imagen de una de las más bellas edificaciones de todo mundo maya, su estilizada y alargada figura, coronada por esa crestería tan característica de esta ciudad, la hacen parecer aún de mayores dimensiones.

Dicen que existen lugares emblemáticos, lugares con los que mucha gente sueña con estar y que muy pocas logran conocer, lugares con una belleza distinta a lo común y con una cierta magia que los hace especiales, Tikal es uno de esos lugares.

Es cierto, quien quiera que conozca algunas de las ciudades mayas más importantes de México, sabrá que todas tienen una belleza muy particular y características que las hace diferentes de sus pares, a pesar de que en algunos casos compartan el mismo período de creación.

En el caso de Tikal, esta diferencia quizá radica en la monumentalidad de sus edificaciones, poco comparables con otros lugares de su tipo, a excepción de Calakmul, en Campeche, sin embargo, a diferencia de aquella, Tikal goza de una arquitectura un poco más estética, fina y tal vez un menos majestuosa.

A pesar del agobiante sol que cae a plomo sobre todo el valle, decido no perderme la vista desde lo alto de la pirámide, no importando lo difícil que luce la subida, pues a diferencia de lo que ocurre en México, donde se pueden escalar las pirámides usando sus propias escalinatas; en Tikal han habilitado escaleras de madera a un costado de las estas, que en muchas ocasiones resultan difíciles de subir debido a su escasa inclinación.

Hacen falta algunos minutos y una buena condición física para lograr la empresa, pero la recompensa bien vale el esfuerzo. La imagen de la Acrópolis iluminada por el sol de la tarde, con sus estelas al pie de los edificios y el templo del Gran Jaguar dominando la escena, resulta una composición difícil de olvidar.


Cuando te encuentras allá arriba, con esa imagen frente a ti, difícil resulta que la mente no se pierda en esos juegos de posibilidades que sólo ella sabe hacer y comienzas a elucubrar y a preguntarte, cómo es que estas culturas fueron capaces de edificar tal portento de ciudades en un lugar como este.

Desde lo alto del edificio principal, la vista es tan imponente como en muchas otras antiguas ciudades mayas, un interminable mar de vegetación que inunda todo de un intenso color verde, y en la cima, una tranquilidad pasmosa que sólo se rompe cuando una leve brisa comienza a golpearte la cara.

En medio de ese momento de reflexión involuntario, mi atención se concentra en una imagen conocida pero vaga, una imagen de esas que no sabes por completo de donde viene, pero tienes muy presente. La imagen es la de dos de estas antiguas edificaciones que se levantan en medio de la selva con su crestería dominando en todo lo alto.

Pero por más que mi mente daba vueltas, no lograba recordar cómo o en qué momento había registrado esta imagen tan nítidamente. La respuesta llegó involuntariamente cuando nuestro guía explicaba a otro compañero que Tikal había sido locación de varias películas, entre ellas, uno de los tres primero episodios de las Guerras de Las Galaxias.

Fue ahí cuando mi mente recordó que efectivamente, a aquella imagen sólo le faltaban las dos pequeñas naves de combate atravesando el cielo a toda velocidad y perdiéndose en el horizonte. Y es que si se mira con detenimiento, los techos en forma triangular de los edificios de Tikal, bien podrían pasar por un escenario extraterrestre.

Luego de unos minutos, habiendo recobrado las fuerzas, decidimos emprender el camino de regreso, el atardecer estaba a punto de comenzar y esa era la señal que no sindicaba que aún no faltaba un largo camino de regreso.

Emprendemos la marcha, y justo antes de dejar atrás la última pirámide, justo en el punto donde comienza al camino de terracería que te conduce a la salida, un solitario viajero echaba una última mirada a aquel lugar de las misma manera en como yo lo hice unos minutos antes, con un cierto dejo de nostalgia y alegría y con la incertidumbre de no saber si algún día regresaras.

Al menos ahora sé que no fui el único al que este lugar conmovió y que tampoco fui el único que aprovecho para despedirse del verdadero corazón del mundo maya.




Cómo llegar

Para llegar a Tikal, es necesario tomar un vuelo interno desde la ciudad de Guatemala que dura aproximadamente 45 minutos y tiene un costo de entre 220 y 240 dólares ida y vuelta; partiendo a las ocho de la mañana y regresando a las 7 de la noche.

Dónde comer

Dentro de la zona arqueológica existen dos pequeños restaurantes que te permiten comer sin tener que perder mucho en trasladarse y utilizar ese tiempo en recorrer el sitio con un poco más de calma. Aunque su menú es limitado, son sitios limpios y agradables.

Dónde hospedarse

Para visitar Tikal existen dos posibilidades de alojamiento, si tu intención es hacer un recorrido de un solo día, puedes tomar como base de operaciones la Ciudad de Guatemala, desde donde parten los vuelos hasta Tikal. Pero si quieres destinar aún más tiempo, lo más recomendable es llegar a Flores e instalarse en alguno de los pequeños hoteles que abundan en la zona para poder permanecer en la zona y trasladarse con mayor facilidad.

 

































3 comentarios:

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