martes, 26 de abril de 2011

Acuérdate de Acapulco busca recobrar la gloria del puerto

Édgar Rogelio Reyes
La razón fundamental  por la que este blog no tuvo nuevas publicaciones durante los días pasados, fue que quien estas líneas escribe, andaba de viaje. Soy un ferviente defensor de que para tener un blog de viajes, realmente tienes que viajar, aunque existan muchos espacios de este tipo escritos por personas que se ve que en su vida han salido de su pueblo.
Infortunadamente, cuando viajas tienes poco tiempo para escribir. En esta ocasión el destino fue Acapulco  y tuve la oportunidad de presenciar la primera edición del Festival Acuérdate de Acapulco.
Dicho festival cuyo nombre completo es  Festival de Semana Santa Acuérdate de Acapulco, es una iniciativa promovida en conjunto por las Secretarías de Turismo y Cultura del estado de Guerrero, que se llevó a cabo del 21 al 24 de abril pasados y que tiene como objetivos principales “acercar la cultura a todos lo sectores de la población” y diversificar la oferta turística del puerto.
Las playas Tamarindos, Pie de la Cuesta y Sinfonía del Mar, fueron los escenarios donde se montaron bibliotecas y ludotecas para niños, además de llevarse a cabo diversas actividades como conciertos, talleres de literatura y teatro al aíre libre.
Con música de salsa, rock y danzón, las autoridades turísticas del puerto buscan dar mayores opciones de entretenimiento para los paseantes que acudieron la semana pasada al más popular destino de playa del país.
Hay que decirlo, un festival absolutamente popular que está dirigido a un segmento muy específico de la población, el cual no es precisamente el de mayor poder adquisitivo; pero que por otro lado, resulta una iniciativa muy plausible por parte de los organizadores, quienes están preocupados por que Acapulco vuelva a gozar de la gloria de otros tiempos.
Quizá lo único cuestionable es el hecho de que se haya realizado en plena Semana Santa, y no en una época de año en la que la afluencia de visitantes es menor como se suele hacer en otras ciudades del mundo para incentivar el incremento de llegadas.
También es cierto que los problemas de Acapulco no terminarán de la noche a la mañana ni con un festival de Semana Santa, pero al menos parece haber voluntad política para comenzar a arreglar la situación.
Ahora falta que estos esfuerzos de promoción vayan aparejados de inversión en infraestructura, capacitación de los prestadores de servicios, inversión en hoteles (nuevos y en los que ya existen) mayor limpieza del destino y mejoramiento del sistema de transporte público.
Una buena iniciativa que parece ser el reflejo de la preocupación delas nuevas autoridades por sacar a Acapulco del deplorable estado en el que ha caido. Ojalá tengan suerte.   


 


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