miércoles, 20 de abril de 2011

Ciudad Universitaria, aportación cultural para el mundo

Por Ma. Consuelo Contreras * México

En 2007 su campus central fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO; en 2009 recibió el Premio Príncipe de Asturias, pero anteriormente, cuando sus escuelas y facultades se localizaban en el Centro, también fue reconocida  


Ahí, a un costado de Rectoría, muy cerca del lápiz que en alto relieve pusiera David Alfaro Siqueiros, para indicarle a todo aquel que pise estos terrenos, que se encuentra en el Centro del Saber más importante de nuestra nación, se colocó hace poco menos de cuatro años, un testimonio que confirma la trascendencia de la Máxima Casa de Estudios.

Se trata de una placa que detalla lo siguiente: El campus central de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es Patrimonio Cultural de la Humanidad.
“…Por poseer profundos valores de excepcionalidad universal de la cultura de México”.

Si al terminar de leer la placa —colocada estratégicamente— se levanta la vista y se mira un poco a la izquierda, lo primero que se distingue en ese amplio y verde espacio es el magnifico edificio que ocupa la Biblioteca Central, donde Juan O `Gorman— arquitecto y pintor mexicano— influyó para que en su diseño se distinguieran dos cuerpos: uno horizontal y otro vertical. El horizontal, que luce como base, ostenta en sus fachadas elementos de piedra volcánica y grandes vidrieras acompañadas de ónix traslúcido color ámbar.

En tanto, el cuerpo vertical, el más llamativo por su decoración, está cubierto por sus cuatro costados con pequeños trozos de piedra a los que O `Gorman dio diseño. Son diez pisos envueltos con pequeños  mosaicos de colorido natural, con una superficie de cuatro mil metros cuadrados. La composición fue la siguiente: en el muro norte, el pasado prehispánico; en el muro sur, el pasado colonial; en el muro oriente, el mundo contemporáneo y, en el muro poniente, la universidad y el México actual. Superposición de culturas, un templo colonial, la Conquista, el escudo de la UNAM con el águila bicéfala y América Latina a sus pies, la historia de la ciencia en México, son algunos de los temas que el artista plasmó en lo que hoy es el símbolo más importante de Ciudad Universitaria.  

Los expertos consideran que ésta fue la obra más importante de O`Gorman. Una edificación que alberga catálogos, colecciones especiales, tesis, libros, revistas, revistas electrónicas y colecciones, entre otros.Actualmente su fachada luce intacta, a pesar del transcurso de los años, pues fue edificada en 1950.

 Si la vista se deja correr, al fondo, donde parece que el campo principal de CU —como coloquialmente se le conoce— termina, se vislumbra, en medio de tonalidades verdes, la Torre de Humanidades, otro edificio al que se le confirió altura para que, junto con la Biblioteca, la Torre de Ciencias y la Torre de Rectoría, indiquen que el saber, el conocimiento y la autoridad, son los ejes principales de la Máxima Casa de Estudios de México.

¿CU tiene valores de excepcionalidad universal de la cultura mexicana?

Para quien fuera coordinador de Proyectos Especiales de  la UNAM, arquitecto Felipe Leal, CU es única en el mundo, porque cuando se construyó todo fue cuidadosamente planeado: el terreno, en las afueras de la ciudad y dueño de un paisaje envidiable; los materiales, piedra volcánica, herencia de la erupción del volcán Xitle, ónix, vidrio, acero, tabique, color; la arquitectura, vanguardista, a la par de las ciudades más modernas del mundo, pero con materiales y diseños mexicanos; y el paisaje, espaciosos lugares provistos de áreas verdes donde las jacarandas y las buganvilias pudieran florecer con esplendor.

Arte, arquitectura, ingeniería y otras disciplinas se unieron a mediados del siglo XX para dar origen a uno de los lugares más bellos de México, CU, donde la amplia avenida que la atraviesa; la Avenida de los Insurgentes, se ensancha a la altura del Estadio Olímpico, tanto a su derecha como a su izquierda, para dar paso a dos de las estructuras más importantes de este recinto; el Estadio Olímpico y la Rectoría: el primero, encaminado a cultivar la belleza física del cuerpo y la segunda, a generar los conocimientos, nutrimentos de la mente. Y no fue casualidad que una enorme arteria vial la atravesara, fue para que la universidad se fundiera a diario con la sociedad mexicana.  

Felipe Leal, ex director de la facultad de arquitectura, tiene la impresión de que cuando se camina en el eje principal de la explanada de CU, pareciera que se camina por la Avenida de los Muertos en Teotihuacán, o por la Gran Plaza de Monte Albán o por las pirámides de Chichén Itzá, ello, por la gran semejanza que tiene la casa universitaria con estas ciudades prehispánicas: grandes escalinatas hechas con piedra volcánica, amplios espacios vacíos donde el aire corre, acaricia y habla.

Y es que hasta en el diseño de sus pisos los visitantes pueden observar el empleo de materiales naturales en los que se gravan diseños típicos mexicanos: pequeños recuadros de tabique rojo unidos por piedra rajueleada remiten a los dibujos que nuestros indígenas colocan en sus zarapes.

Los espacios reservados para el arte en CU también fueron planeados, y todo eso lo tomó en cuenta la UNESCO cuando le otorgaron la denominación. En las entradas de diversas facultades sobresalen las obras  de renombrados artistas mexicanos como: Francisco Epeens en la de Medicina, José Chávez Morado en Humanidades, Luis Barragán en el paisaje, David Alfaro Siqueiros en la Rectoría, Diego Rivera en el Estadio Olímpico, O’ Gorman en la Biblioteca Central, entre otros.

Según el comunicado que emitió la UNESCO, CU fue denominado porque “constituye un conjunto monumental, ejemplo del modernismo del siglo XX. El campus, se integra de obras destacadas de urbanismo, arquitectura, ingeniería, paisajismo y bellas artes, es uno de los más importantes íconos arquitectónicos y urbanísticos del modernismo de toda América Latina.”

Así, uno de los principales atributos de su campus central es la armonía y el equilibrio que tiene entre el arte mexicano y la arquitectura moderna, característica que se pueden observar en los muros de la Biblioteca Central, donde se ven las formas rectangulares y cuadradas adornadas con ónix, piedra translúcida que se usa desde las culturas mesoamericanas.

La piedra volcánica está siempre presente en CU; en los altos relieves que Juan O’ Gorman realizó en los muros inferiores de la Biblioteca Central, en las bardas y escalinatas que pululan por doquier o en el Estadio Olímpico, principal recinto de los Juegos Olímpicos de 1968, cuyo subsuelo se convirtió en escalinatas y la piedra sirvió a Diego Rivera para realizar el escudo universitario, con el cóndor y el águila sobre un nopal, entre otros elementos.

La plasticidad que tiene la torre de Rectoría, recinto de la autoridad, es por sí misma una obra de arte que se exacerbó cuando se pensó en el lugar que alojaría al Consejo Universitario y se decidió que sería en un espacio volado, a la mitad del edificio, para dar la idea de un terreno neutral donde se podía, y se puede, discutir las ideas que tienen autoridades, maestros y alumnos, todo ello enmarcado por el mural “El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo”, de David Alfaro Siqueiros.

Premio Príncipe de Asturias

Para reafirmar sus valores, a finales del mes de octubre de 2009 le fue conferido El Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, distinción que se otorga desde 1981, a la persona, grupo de personas o institución cuya labor creadora o de investigación represente una aportación relevante a la cultura universal en esos campos y que consta de un diploma, una escultura de Joan Miró y 50 mil euros.

En su discurso de premiación el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, destaco ante la audiencia que: “la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es un ejemplo de capacidad académica y nivel científico, que ha fomentado en la sociedad mexicana y en  la de muchos otros países iberoamericanos el culto a la justicia, a la tolerancia y a la democracia. Es mucho más que una universidad”.

Señaló también que: “ha extendido su labor ejemplar más allá de las aulas y ha creado una amplia red de instituciones culturales y medios de comunicación para difundir los valores del espíritu universitario más profundo, es decir, la pasión por el conocimiento y el amor a la enseñanza en libertad”.

El Barrio Universitario también fue premiado

El Centro Histórico de la Ciudad de México fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, el 11 de diciembre de 1987 y por ende esa nominación se extendió a la mayor parte de las escuelas y facultades de la UNAM, que a hasta 1954 estuvieron funcionando en el Centro, ocupando edificios de los siglos XVII, XVIII y XIX, formando lo que en ese entonces se conocía como el “Barrio universitario”, localizado al noreste del Zócalo.

De tal suerte que la UNAM cuenta con diez recintos de una riqueza arquitectónica invaluable, que forman parte de su patrimonio inmobiliario. Actualmente en ellos se realizan actividades académicas, de difusión cultural, divulgación e investigación y están considerados también Patrimonio Cultural de la Humanidad.  

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More