domingo, 3 de abril de 2011

Guatemala y su Cambio de la Rosa

Guatemala y su Cambio de la Rosa
En esta ceremonia llena de simbolismo, cada guatemalteco, no importando sus edad, posición social, género o creencia puede tomar parte y convertirse en un embajador de paz
Édgar Rogelio Reyes
peon_e3@yahoo.com.mx
No sé por qué, pero ciertos viajes tienen la particularidad de ofrecerte sorpresas; momentos singulares o pasajes que quedan grabados en tu memoria, con esa nitidez que sólo tienen los recuerdos que realmente han conmovido al corazón.
Para este tipo de momentos cualquier lugar es bueno; un parque, un callejón, un supermercado o una escuela, no hay predilección por un sitio en especial, quizá porque en el fondo se sabe que esas vivencias permanecen por siempre.

Si buscamos, todos tenemos en nuestras mentes al menos un momento de esos. En mi caso, el más reciente llegó el primer día de nuestro arribo a Guatemala; justo cuando entraba en uno de los amplios patios de lo que fue el antiguo Palacio de Gobierno y que hoy en día es parte del Palacio de las Artes.
Precisamente en una de esas recurrentes escapadas que tiene la mente y que te imposibilitan mantener la atención, mis ojos se encontraron por casualidad con la imagen de una joven ataviada con un vestido largo de color blanco, que sostenía en sus manos un rosa del mismo color.

Frente a ella, una escultura de bronce en forma de mano entre cerrada sostenía otro buen número de flores. Aquella imagen me hizo recuperar toda la atención y concentrar mi vista en la escena completa.
Desde lo alto del segundo piso, en medio de uno de los pasillos era posible apreciar todo el conjunto. La mujer no estaba sola, frente a ella, casi una docena de acompañantes ocupaban las primeras sillas de muchas que se habían colocado en filas para la realización de un acto multitudinario.
Otra mujer, bastante más grande que la primera, apretaba igualmente una rosa. Su rostro denotaba seriedad, y quizá, en medio de todos los rastros que dejan los años, tristeza. Una tristeza que hacía que aquel momento se tornara aún más solemne a pesar de que era evidente que el acto había terminado, a pesar de ser tempranas horas de la mañana.
Poniendo un poco más de atención, era evidente que las dos mujeres no eran las únicas que portaban la flor, y sin poder contener la curiosidad, pregunté a nuestro guía ¿Qué era todo aquello?
Con  un cierto dejo de orgullo, el joven respondió “es el cambio de la rosa”, mi gesto debe de haber sido tan elocuente que la segunda parte de la respuesta no se hizo esperar. “todos los días conmemoramos el cambio de la rosa, una tradición que celebra la paz y que nos recuerda que cada ciudadano guatemalteco, en cada rincón del país, es un embajador de la paz”.
Guatemala, un país azotado durante 46 años por una guerra civil que parecía no tener fin, tiene como uno de sus preceptos fundamentales, nunca olvidar el valor de la paz. Es por ello que a partir de 1996, año en que se firmó el armisticio definitivo con la guerrilla, esta nación centroamericana lleva a cabo todos los días esta ceremonia tan emblemática, en la que cada guatemalteco no importando su edad, posición social o género, puede tomar parte y convertirse en un embajador de paz.
Cualquier ciudadano puede ser sujeto de tal honor en cualquier momento, lo único que hay que hacer es acudir a este lugar, y si se quiere, depositar una rosa en aquella escultura que simboliza la esperanza de todo un pueblo.
Ante tal explicación sólo pudimos descender por las escalinatas que conducen hasta el patio, para observar más de cerca aquella escultura y los rostros que a su alrededor aún deambulaban.
La mujer del rostro adusto se encontraba ya sentada y en su mirada podía percibirse que ella, más que nadie de todos los que nos encontrábamos en aquel patio, conocía el significado de aquella rosa. Intentar imaginar el por qué, es quizá lo de menos.
Lo único que sé con certeza es que ese momento del que hablo, es justo el instante en que esa mujer le entregó la rosa a una pequeña niña que caminaba a su lado, quizás esperando que jamás nadie olvide todo lo que puede significar sólo una flor.    
     

0 comentarios:

Publicar un comentario

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More