viernes, 19 de agosto de 2011

30 de agosto, Día Internacional del tiburón ballena

Édgar Rogelio Reyes
Foto cortesía OVC Cancún
En ocasiones me da la impresión de que esto de las conmemoraciones y los “días internacionales” es una cosa muy manoceada, un lugar común que ha perdido mucha de su esencia y que ahora es utilizado con menosprecio para celebrar las causas más absurdas.
Sin embargo, existen algunos casos en los que sigue prevaleciendo, a mi entender, un verdadero objetivo y una razón de ser plenamente justificada. Creo que este es el caso del Día Internacional del tiburón ballena, que se celebrará el próximo 30 de agosto en la ciudad de Cancún, Quintana Roo.
Y digo que este es el caso, por la simple razón que he tenido la oportunidad de vivir la experiencia del nadar con este amigable y colosal pez, y créanme, es de ese tipo de vivencias que realmente no olvidas facilmente.
Me parece que el nado con el tiburón ballena, es uno de los contados ejemplos  (hasta ahora) de que el turismo verdaderamente puede realizarse de manera sustentable y sin perjudicar demasiado el medio ambiente, es ahí donde estriba, creo, la importancia de una conmemoración de este tipo.
Creo que si este tipo de “días” van a servir para apoyar causas importantes como la preservación de una especie o el cuidado del medioambiente, son plenamente justificables. Esta que es la cuarta edición, tiene como objetivo precisamente, promover la cultura de protección del tiburón ballena.
 A partir de de junio de 2009, se estableció en México y más concretamente, en el norte de las costas del estado de Quintana Roo, la Reserva de la Biosfera del tiburón ballena, por ser el punto de mayor concentración de tiburones ballena durante su migración anual.
De acuerdo con el Dr. Robert Hueter, Director del Centro de Investigación de Tiburones, Laboratorio marino Mote, cerca de 1,400 tiburones ballena arriban cada verano a las aguas del norte de Isla de Holbox. Este mal llamado tiburón, pues en verdad se trata del pez más grande del mundo, puede llegar a medir hasta 15 metros, es totalmente inofensivo y se alimenta del plancton que abunda en la zona.
Es por ello que desde hace algunos años, se ha convertido en una de las más importantes atracciones turísticas de la zona, de ahí el interés de muchos grupos de biólogos y ambientalistas de crear conciencia tanto en la población de Quintana Roo como en los turistas, acerca de la importancia de promover su conservación.
Esperemos que logren su objetivo y no que en unos años comencemos a hablar de la posible desaparición de esta especie inigualable.
  

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