lunes, 1 de agosto de 2011

¿El turismo sólo necesita unos juegos?

Édgar Rogelio Reyes
Hoy quisiera compartir con ustedes una información de la cual me he enterado recientemente y que tiene que ver con la sensible baja de ocupación que está experimentando la industria hotelera de Sudáfrica. A decir del más reciente reporte del Consejo de la Industria Turística Sudafricana, el sector hotelero de este país está teniendo problemas para alcanzar niveles de ocupación rentables.
La situación ha llegado a extremos en los que los principales hoteles han tenido que reducir significativamente sus tarifas, mientras que otros más pequeños, se han visto obligados a cerrar definitivamente sus puertas ante la baja afluencia de turistas, principalmente extranjeros.
La capital turística del país, Ciudad del Cabo, ha enfrentado un invierno con una bajísima ocupación, mientras que en Johannesburgo las cosas no están mejor. La reducción del segmento del turismo de negocios es otro factor que ha impactado decididamente para que esta situación se agrave.
Esto viene a colación por el hecho de que, desde hace algunos años, se ha hablado mucho de los enormes beneficios que los grandes eventos deportivos como un Mundial de Futbol o unos Juegos Olímpicos traen para la nación que los organiza.
Beneficios en términos de desarrollo en infraestructura, derrama económica, incremento del turismo y una gran exposición mediática en todo el mundo que a la larga se supone repercutirá en el desarrollo económico integral de dicha nación.
De hecho, existen números estudios económicos sobre este tema que arrojan cifras muy alentadoras para los países organizadores y también existen ejemplos palpables de ciudades que han renacido luego de organizar unos Juegos Olímpicos, como es el caso de Barcelona en 1992.
Sin embargo, las cifras de ocupación hotelera en Sudáfrica son un claro ejemplo de que un país, y particularmente su turismo, no sólo necesitan de unos Juegos Olímpicos o un Mundial para llegar al cielo.
Hace falta mucho más que eso, pues los juegos son sólo un gran impulso y detonador, pero de ninguna manera se pueden entender como una especie de motor permanente de las economías ni de su turismo.
Baste recordar que, en el caso particular de Sudáfrica, muchos medios de comunicación y turistas, daban cuenta de la extraordinaria pobreza que existía a tan sólo unas cuadras de los centros turísticos más importantes de cada ciudad.
Desde el comienzo, Sudáfrica careció de las condiciones necesarias para hacer que los juegos fueran ese gran detonador de economía que deberían haber sido, y es que no se podía esperar otra cosa en un país con tan altos índices de pobreza, analfabetismo y desempleo.
En este caso, los juegos sólo se convirtieron en un paliativo de una realidad que poco corresponde a la imagen que quisieron proyectarnos durante los partidos de futbol. Si se pretende que un evento deportivo sea el punto de inflexión en la historia de una ciudad, es necesario trabajar mucho tiempo antes para crear las condiciones necesarias para un crecimiento sostenido.
De acuerdo a las opiniones de algunas autoridades sudafricanas, la baja en el turismo de este país se debe principalmente a factores externos como la crisis económica mundial (dónde habré oído lo mismo) y no a el bajo interés de los viajeros por este destino turístico, no obstante, sólo el tiempo determinará cuáles han sido las verdaderas causas.
Lo único cierto aquí, es que con ello se comprueba que para hacer crecer el turismo de manera sostenida, no sólo se necesita de unos juegos.




   





  



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