viernes, 26 de agosto de 2011

La tragedia de Monterrey, es hora de decir basta

Édgar Rogelio Reyes
Hago un alto en el camino y me otorgo una licencia para utilizar este espacio especialmente dedicado a la promoción del turismo, para abordar un tema que, si bien en apariencia nada tiene que ver, se encuentra estrechamente relacionado con esta industria: la seguridad.
No me detendré a hacer un resumen de lo sucedido la tarde de ayer en la ciudad de Monterrey (Nuevo León), pues para estas horas, la gran mayoría de ustedes, incluso los extranjeros, habrán leído suficientes notas de prensa para tener un panorama bastante detallado de lo ocurrido.
La intención de este texto no es otra que la de tratar de aportar algunas reflexiones en torno a la situación que esta viviendo el país, la cual me parece francamente insostenible; es un texto para externar mi muy profunda tristeza, mi rabia y mi impotencia ante una situación que no se merece un país como México.
Pero sobretodo, es un texto que tiene la intención de expresar mi más profunda solidaridad y respeto hacia la gente de Monterrey que hoy  vive la peor época de la que se tenga memoria. Sí, escribo esto no sin el muy profundo pesar de alguien que ve como una parte del país que ama se hunde en una espiral de violencia que parece no tener fin, y con más pesar aún, por la profunda impotencia que se experimenta al ver que las autoridades no hacen nada para parar esta situación.
¿Hasta cuándo tendremos que soportar este tipo de barbarie? pero más aún ¿hasta cuándo tendremos que soportar la ineptitud de las autoridades, su incompetencia y sus estúpidas respuestas demagógicas ante la muerte de personas inocentes?.
¿Hasta cuándo tendremos que soportar las indignantes y ridículas “enérgicas condenas” del presidente Calderón lanzadas en diarios nacionales y cuentas de Twitter? mientras que todos los días se siguen reportando enfrentamientos entre bandas de narcotraficantes, sin que nadie sea capaz de marcarles un alto.
¿No es acaso indignante escuchar al gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, decir que este acto no quedará impune y corroborar que hasta este momento se llevan contabilizadas 53 víctimas fatales y se espera que la cifra aumente?.
¿No resulta perturbador escuchar a Alejandro Poiré, secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, decir que el problema de fondo es la violencia, cuando la realidad es que la violencia es la expresión última de los verdaderos problemas de fondo?

Esta lucha no se ganará con balas   

El presidente Calderón se lanzo a una lucha sin tener una estrategia, sin conocer el terreno ni al adversario, sin conocer sus capacidades y su forma de reaccionar; se lanzó a combatir a un monstruo de mil cabezas armado únicamente de buenas intenciones y de una extraordinaria necedad que no le permite ver que la estrategia a sido fallida. Una necedad que le abruma y no le permite ver que no importa a cuántos capos capture, siempre habrá 3, 4, 10, 20 que tomen su lugar. 

Parece ser que al presidente Calderón, nadie le ha dicho, y si se lo han dicho no lo quiere escuchar, que esta batalla no se ganará sólo con balas. Al narcotráfico no se le combate sólo con rifles de asalto, se le combate creando empleos, construyendo escuelas, hospitales, universidades, apostando por el desarrollo de la ciencia y la tecnología, rescatando al campo, pagando buenos salarios y dándole a los jóvenes oportunidades de desarrollo.
Se le combate dándole al campesino un pago justo por el trabajo tan desgastante que realiza, para que no prefiera tirar su cosecha antes de malbaratarla y ceder ante las presiones de intermediarios que se enriquecen con su trabajo.

Se combate, creando las condiciones para que los niños no sueñen con convertirse en narcotraficantes porque ahí está en dinero fácil, sino en médicos, enfermeras, abogados, ingenieros y científicos.

Y aunque este problema tiene muchas más aristas, quizá esos son algunos de los puntos que el gobierno de este lado de la frontera debería de pensar resolver.
Pero eso no es todo
Y lo peor es que esta es sólo una parte del problema. Como ya se ha dicho, la tragedia de ayer pudo haber sido menor o quizá no pasar de un muy grave susto, si las puertas de emergencia del lugar no hubiesen estado cerradas.

Hasta cuándo vamos a seguir soportando como ciudadanos este grado de corrupción que se vive en México, ¿cuántas muertes más tienen que pasar para que nos demos cuenta de que esto no puede seguir así? de que si no cambiamos nuestro comportamiento como ciudadanos nuestro país no cambiará.

Es necesario que nos demos cuenta de que nosotros también tenemos un papel como ciudadanos, que es igual de importante que el de la autoridad; que debemos darle la espalda a la corrupción, a la falta de civilidad, al engaño y a todos los vicios que hemos venido arrastrando como pueblo desde muchos siglos.
La de ayer fue una tarde muy triste para México, y particularmente para mí que lo quiero





      

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