domingo, 7 de agosto de 2011

Tras el rastro de las orcas en Vancouver

Édgar Rogelio Reyes
A mi parecer, una de las experiencias más fascinantes, emotivas y enriquecedoras que puedes tener al viajar (entre muchas otras,claro) es el estar en contacto directo con la naturaleza; olvidarte por unos momentos de la abrumadora y enajenante vida citadina para disfrutar de esos extraordinarios momentos que sólo la naturaleza nos puede regalar.
Existen muchos destinos alrededor del mundo donde puedes estar en contacto con la naturaleza, pero pocos, y esto lo digo con conocimiento de causa, como Canadá. Aquel extraordinario territorio del norte de Continente Americano es dueño de algunos de los más espectaculares escenarios naturales del mundo entero.
Canadá es uno de esos países en los que el sólo hecho de realizar un recorrido en auto se puede convertir en un trayecto espectacular, no únicamente por los paisajes que ofrece, sino por el hecho de que en cualquier momento puede cruzar en tu camino un oso, un alce o un venado sin que siquiera te lo imagines.
De modo que no resulta extraño que entre su oferta turística, Canadá ponga a disposición de sus visitantes, recorridos por algunos de estos escenarios naturales, con la finalidad de observar y aprender un poco más acerca de las increíbles formas de vida que se desarrollan en estos lugares.
Dos de los más populares son los recorridos para avistar osos polares y orcas. Sin embargo, del que les quiero platicar en esta ocasión es del tour para observar orcas que se realiza en la Isla de Vancouver, en la provincia de Columbia Británica.
El recorrido
Todo comienza en la bahía, en un pequeño embarcadero que sirve como centro de operaciones de Ocean Explorations, una de las varias compañías que brindan este recorrió en la isla.
Luego de una breve pero ilustrativa charla acerca de las costumbres, el comportamiento y  del desarrollo de las también conocidas como “ballenas asesinas”, los guías proveen al grupo de los implementos necesarios para comenzar la travesía. Unos cuantos pantalones y chaquetas especiales para evitar ser empapados por las frías aguas de la bahía, las recomendaciones de seguridad pertinentes en estos casos y todo está  listo para embarcar.
Esta aventura puede realizarse de dos maneras, ya sea que optes por embarcarte en uno de los cómodos y amplios yates que ofrece la compañía, o bien, tener una experiencia un poco más cercana eligiendo el recorrido una de las balsas inflables mejor conocidas como “zodiacs” las cuales tienen capacidad para aproximadamente 12 pasajeros sentados, y que sin duda son las más recomendables, ya que no sufres la más mínima incomodidad durante el trayecto.    
 Luego de algunos minutos en el agua, comienza lo mejor. En este paseo es muy posible observar además de las orcas, (que son el objetivo principal) focas, lobos marinos, marsopas y una buena variedad de aves marinas.
No obstante, lo mejor llega cuando aquellas enormes bestias marinas hacen su aparición, de la misma manera que se tratase de un grupo de delfines que se pasean plácidamente ante la mirada atónita de quienes ocupan las embarcaciones.
Las aletas dorsales comienzan a sobresalir lentamente entre el calmado oleaje, erguidas y majestuosas, permitiéndonos perfectamente calcular el tamaño del animal que deambula bajo el agua.

Y de pronto, sin previo aviso, comienzan a emerger una tras otra, de un lado y del otro del bote, casi acompasadas, como si fuera parte de una coreografía estudiada con anticipación, esas negras jorobas que vistas de esta manera, más que espanto provocan admiración.
En estas aguas habitan tres grupos perfectamente identificados de orcas de entre 20 y 60 miembros cada uno, que acuden a este lugar entre los meses de abril y octubre en busca de la ruta del salmón del cual se alimentan.
Es cierto, la reputación de estos animales les ha bastado para ganarse una quizá mal ganada imagen, pues cuando las observas nadar despreocupadamente, como si se encontraran retozando, tu admiración ante tal espectáculo no puede menos que hacerte olvidar todas las historias que has escuchado anteriormente sobre estos gigantes marinos y te abandonas a la contemplación de la belleza de otro ser.
Si se tiene suerte, es posible verlas juguetear y hasta saltar fuera del agua exhibiendo su enormidad sin complejos, creando un espectáculo indescriptible.  No importa que en un viaje se puedan recorrer 100 kilómetros o más o que quizá en un principio no  parezca haber rastro de ellas, pues una vez localizadas toda la paciencia invertida habrá valido la pena.
Así que, si están planeando hacer próximamente un viaje a Vancouver, le recomiendo ampliamente destinar unas horas de su estadía y algo de su presupuesto a disfrutar de esta inolvidable experiencia que en verdad vale la pena.

Un poco de información práctica
Los tours que ofrece esta compañía tiene un costo de:

Adulto: 89 dólares canadienses.

Estudiante: 75 dólares canadienses

Niños (4-12 años) 59 dólares canadienses.

Los horarios de las salidas: 10 am, 2 pm y 5pm.  

Links de compañías que ofrecen el servicio












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