lunes, 5 de septiembre de 2011

Temazcal, un ritual de magia y medicina

Considerada como una experiencia que se desea repetir, el temazcal busca recuperar la salud a través de la sudoración profunda
Por Ma. Consuelo Contreras E
Geranio, capulincillo, santa maría, pachuli, margaritón, ocotillo, pirul, tulipancillo, teponanzillo, romero, eucalipto, pericón, más otras, son las hierbas que por lo general usan los chamanes durante los baños de temazcal, una terapéutica herbal que ya se practicaba en Mesoamérica mucho antes de la llegada de los españoles (1519).
Utilizado sobre todo para el post partum, el temazcal busca purificar la mente, el cuerpo y el espíritu de la mujer parturienta a través del agua, piedras volcánicas, hierbas, cantos, masajes  y fuego, elementos capaces de devolver al cuerpo la armonía perdida, pues según los antiguos mexicanos, el cuerpo humano y sus funciones son idénticos a la estructura y organización del universo.
El vínculo es tan estrecho que los acontecimientos astronómicos pueden afectar las funciones corporales y, en sentido contrario, el comportamiento de los hombres puede afectar el equilibrio y la estabilidad del cosmos.
Según Dora Sierra Carrillo, doctora en etnología, las curaciones que realizaban las distintas etnias prehispánicas, estaban profundamente ligadas a los dioses y al mundo sobrenatural; cualquier violación podía romper la armonía entre el cosmos y el hombre, y con ello provocar la furia de las deidades, quienes enviaban como castigo distintas enfermedades. Para recuperar la salud se llevaba a cabo un rito específico a fin de reparar la ofensa a determinado dios y lograr así el perdón divino. En este proceso ritual-curativo, el médico o Ticitl (en Náhuatl) cumplía una función esencial: era el mediador entre el dios y los hombres.

A pesar de que en las curaciones utilizaban productos de origen vegetal, animal y mineral, los médicos daban preferencia a las plantas, pues conocían a profundidad sus efectos curativos y mágicos, de tal suerte que sabían cuáles eran mejor en infusión y cuáles surtían mayores efectos si las colocaban en el piso y sobre ellas al enfermo.

En ese amplio conocimiento herbal, que ha llegado hasta nuestros días, está basado el temazcal, un tratamiento que ya se ha comprobado, es útil para las embarazadas, antes, durante y después del parto, pero también para ayudar a sanar enfermedades de la piel, hígado, circulación; del sistema nervioso y digestivo, problemas pulmonares y enfermedades crónicas como reumas, artritis, gota,  así como dolores ocasionados por enfriamientos y congestiones musculares, más otros.

¿Pero, qué es un temazcal?

Son estructuras muy parecidas a un iglú. Esféricas y construidas con materiales capaces de preservar el calor, como son el adobe, el ladrillo y el lodo. Tienen una entrada muy pequeña y, en la parte superior, una ventanilla para dejar escapar el calor en caso necesario. De acuerdo con ejemplos encontrados en algunas ruinas arqueológicas, sus dimensiones son tales, que las personas que puede recibir, no van más allá de las cinco o seis, y su altura es tan poca, que todos deben permanecer sentados o acostados sobre el piso.
Un elemento esencial en el temazcal es el ombligo, un hoyo que se hace en el piso para ahí colocar piedras al rojo vivo y que son la fuente de calor.

Inicia el ritual 
Cuando llega el momento, ya el médico o chamán ha elegido, de acuerdo a la enfermedad que se tiene, las hierbas que van a ser usadas, más una buena cantidad de plantas hervidas. El enfermo,  más una persona que lo acompañe, deben entrar desnudos y en ayunas. Una vez dentro y bien cerrada la entrada, el chaman deja caer sobre las piedras candentes una buena cantidad del agua herbal, produciéndose en ese momento un denso vapor que propiciará una sudoración profusa en todos.
Es cuando el chaman empieza sus cánticos y rezos y pide a la diosa Tosi, la madre de todos los dioses, y la diosa de las hierbas curativas, su intercesión para que le sea devuelta la salud al enfermo. Con un manojo de hierbas, humedecidas en el menjurje hervido, azota suavemente al enfermo, especialmente en la parte doliente  y si es necesario, inicia una serie de masajes terapéuticos. Así, al someter al enfermo a un calor fuerte con humedad, la circulación de la sangre aumenta, hay  un sudor intenso y se inicia la eliminación de toxinas a través de la piel. Ése es el principio que rige al temazcal, una práctica que desintoxica al cuerpo a manera de eficaces riñones.   
Terminada la sesión, el enfermo se cubre con mantas, se le ofrece una bebida herbal y se le deja reposar una hora más para que termine de sudar. ¡Pero en la actualidad no se necesita estar enfermo para vivir esta relajante experiencia¡ El temazcal como el spa, ya son parte del paquete vacacional.


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