viernes, 11 de noviembre de 2011

Argentina crea la Ruta del Mate

Édgar Rogelio Reyes
Para todos aquellos que no nacimos en Sudamérica, la yerba conocida como Mate es  motivo de gran curiosidad. Una curiosidad que nace principalmente de observar la forma tan peculiar en cómo esta bebida forma parte del estilo de vida de dos pueblos, el Argentino y el Uruguayo, y que va mucho más allá de ser una simple infusión.
Lejos de ahondar en la histórica controversia que divide a estas dos naciones, en torno a la adjudicación de la “pertenencia cultural” del Mate, (y aquí ofrezco de antemano una disculpa a cualquier lector argentino o uruguayo que se tomen la molestia de leer estas líneas) me parece que gran parte de la fascinación que esta bebida y su derivados ejercen en quienes no la conocemos a cabalidad, radica en su peso como elemento de identidad.
Y es que el Mate, no es sólo una yerba, es un ritual, una forma de vida, un acompañante perpetuo para algunos e incluso un actor de cohesión social que resulta muy atrayente para todo aquel no nacido en estos territorios.
El Mate es una bebida que se degusta y se comparte, que tiene que aprenderse a disfrutar pues su fuerza y sabor en primera instancia puede llegar a ser agresivo por algunos. En torno al Mate existe una industria estrechamente ligada a la cultura y tradición de estos dos pueblos.
Es una bebida que como muchas otras, tiene sus propias reglas y formas. Ofrecerla implica una invitación a estrechar una relación y negarla implica también una señal cultural.
Son estos, entre muchos otros elementos que desconozco, lo que hace del Mate tan seductor y atrayente. Todo esto viene o colación porque recientemente el gobierno argentino, a través Instituto de Promoción Turística de Argentina (INPROTUR) dio a conocer la creación de su más reciente producto turístico que lleva por nombre la Ruta del Mate.
 Una ruta que propone un recorrido por toda la cadena productiva que existe alrededor de esta singular bebida al tiempo que se visitan algunas provincias del interior como Corrientes y Misiones.
El objetivo es que  el viajero conozca el proceso de elaboración de ese producto tan característico, desde su cultivo hasta la degustación de platillos de la gastronomía local que incluyen Mate,  todo ello complementado con otras experiencias como el turismo de aventura.
La ruta se dividirá en ocho diferentes circuitos a lo largo de mil kilómetros a través de los cuales se podrán aprender más acerca del trabajo de productores, agricultores , restaurantes y alojamiento directamente relacionados con la emblemática planta. De esta forma, es posible conocer todo el proceso productivo: la siembra, cosecha, molienda y envasado del producto final es sus variedades artesanales, ecológicas e industriales”, abunda la nota.
 A decir de autoridades turísticas argentinas, el objetivo de este circuito es mostrar los secretos de ese ícono nacional, cuyo consumo local (6,25 kilos promedio anual per cápita) supera ampliamente al té y al café en Argentina, principal productor y exportador de yerba mate.
Los diversos recorridos de la ruta abarcan las provincias argentinas de Corrientes y Misiones, y permitirán al viajero disfrutar de atractivos naturales y culturales únicos como los Esteros del Iberá, las Misiones Jesuíticas, las Cataratas del Iguazú, los Saltos de Moconá, el Parque Temático Cruz de Santa Ana y excursiones de pesca deportiva o turismo religioso.

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