domingo, 22 de enero de 2012

La tragedia del Costa Concordia y el hundimiento de la industria de cruceros


Édgar Rogelio Reyes


Con la tragedia del Costa Concordia frente a la  isla de Giglio, se comprueba de nuevo que la industria turística, más que cualquier otra industria en el mundo, se encuentra sustentada en percepciones. Percepciones que operan directamente en favor o en contra de su desarrollo, convirtiéndola en un negocio sumamente rentable o haciéndola pasar tragos muy amargos, en  ocasiones sin justificación suficiente.

Y digo sin justificación suficiente, pues el hecho de que uno de estos mega cruceros haya naufragado no quiere decir que todas y cada una de las naves que se encuentran en altamar sean inseguras o vayan a correr la misma surte que el Costa Concordia.

De hecho, por estadística los cruceros son una de las formas más seguras para viajar además quizá de la más confortable. De acuerdo con revista especializada en cruceros Cruises News Media Group, entre 2005 y 2010 los accidentes fatales relacionados con cruceros no sobrepasan los 16, un cifra extraordinariamente baja en comparación con el número de pasajeros que se trasportaron.

Eso sin mencionar el hecho de que, en este caso específico, el accidente parece estar directamente relacionado con la falta de pericia y responsabilidad del capital y no con una falla técnica o un accidente abordo.

No obstante lo anterior, la industria de cruceros en su conjunto, no sólo la naviera Costa, ha comenzado a resentir los efectos del juicio mediático con caídas importantes en el número de reservaciones  e incluso de cancelaciones por parte de turistas asustados, quienes al ver las imágenes difundidas por los medios de comunicación, prefieren optar por otra manera de pasar sus vacaciones lejos de la “inseguridad de un crucero”.

Las imágenes de los pasajeros tratando de abordar un bote de rescate sumadas a las del barco encallado y a la evidente falta de preparación por parte de la tripulación para manejar una emergencia, se convierten en el perfecto caldo de cultivo para generar temor en los posibles cruceristas  

 Y aunque se pueda demostrar con hechos y datos la seguridad de los barcos, esta industria se basa en las percepciones y sobre todo en aquellas que tienen que ver con la seguridad. Por lo pronto, las acciones de la compañía Carnival, dueña de Costa Cruceros han caído un 16 por ciento en la bolsa.

Es un hecho que la industria se recuperará, habrá que esperar para evaluar la magnitud de las pérdidas y el tiempo que tardará en hacerlo, aunque de eso de lo que hay que recuperarse sea principalmente de las malas percepciones.


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