Toluca se encuentra a sólo 66 kilómetros de la
Ciudad de México y es una muy buena opción para pasar el fin de semana, seguro
no te alcanzaran dos días para descubrir sus bellezas
Por
Antonio Esquivel R.
Toluca la Bella
como coloquialmente la llamaron a finales del siglo XIX aquellos que gustaban de la arquitectura
afrancesada que por los años 1850 ostentara la ahora capital del Estado del
México, dueña desde entonces de una gran diversidad turística, agregó a su
volcán, a su catedral, a sus zonas arqueológicas, a sus quetzales, a sus artistas,
a sus poetas y a su variada gastronomía, una obra de arte a la par de muchas en
el mundo, me refiero al Cosmovitral, una creación que necesitó de 28 colores
para poder brillar.
El
Cosmovitral del jardín botánico de Toluca se considera el más grande del mundo
y sus vitrales tan importantes como los de las catedrales de Charters, Le Mars,
Poltiers en Francia o Canterbury y York en Inglaterra.
Al
recorrer este lugar podemos apreciar, entre cientos de flores y plantas, la
iluminación natural trasluciendo más de 500 mil piezas de vidrio en 71 módulos,
que en conjunto muestran una secuencia detallada del origen cósmico de la vida
y la lucha cotidiana por elevar el pensamiento del hombre.
Cuando
entramos a este espacio rectangular, en la puerta de acceso, está el gran
vitral del circulo del sol, del hombre de fuego, figura emblemática que en el
equinoccio de primavera se convierte es un espectáculo de luz natural, donde
los rayos del sol atraviesan la puerta resplandeciendo y metafóricamente
incendiando la imagen, momento que es
acompañado tradicionalmente con un concierto de música.
Esta
obra espectacular se inauguró en 1980 y desde ese momento asombró la monumental
obra artística realizada por Leopoldo
Flores, como inspiración de la victoria del hombre sobre los horizontes de luz y sombra, del día y la noche;
describiendo en los vitrales el origen de la vida en la galaxia de Andrómeda y
los contrastes en las constelaciones de Orión y Sagitario, representadas por
aves como el búho y el águila que despliegan y simbolizan las fuerzas
contradictorias en el cosmos: la noche y el día, la oscuridad y la luz, el bien
y el mal. Sagitario en penumbras detona fuerzas que se transforman en aves
destructoras, hombres furia, miedos y temores, y en contraste, Orión expresa la
vida, la belleza, la alegría y el poder
del hombre victorioso.
Su historia y su autor
El
magnifico edificio que ahora ocupa el Cosmovitral se encuentra en el centro de
la ciudad, a un costado de los edificios del Palacio de Gobierno y de la Plaza
Cívica y ostenta el estilo Art Nouveau y Neoclásico, ya que fue construido en
1909 para celebrar las fiestas del centenario de la independencia, pero también
para albergar al mercado 16 de Septiembre, el cual funcionó hasta 1975.
En
ese año, al quedar desocupado el edificio, las autoridades de los gobiernos
estatal y municipal pensaron aprovechar ese espacio para un proyecto cultural,
aprobándose instalar un jardín botánico y propiciar su cuidado con la
iluminación de los ventanales de la
instalación.
Por
ese entonces ya se hablaba de Leopoldo Flores, un joven pintor oriundo de San
Simonito en Tenancingo, estado de México, quien destacaba por sus estudios en la
Esmeralda, donde tuvo como maestro a Raúl Anguiano, pero también por las obras
que ya había creado durante su estancia en Francia (en la década de los 60s) y
las que realizó en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México y en Toluca,
y quien pensaba que el escenario del jardín botánico era el espacio que
anhelaba para plasmar sus inquietudes artísticas.
En
ese tenor, el Cosmovitral se inauguró el cinco de julio de 1980 y en 1990 se
concluye con la construcción del vitroplafón que representa la Vía Láctea y que
une de un extremo a otro la galaxia de Andrómeda con el Hombre Sol. El hombre
de fuego simbolizando la voluntad, la fuerza de las personas, su pensamiento
elevado.
Su jardín botánico
Si
bien son las vidrieras las que roban la atención, no dejes de admirar los otros
elementos que dan armonía a este mega espacio, una de ellas, los 3,500 m2 de
área cultivada que contienen cerca de 400 especies vegetales traídas de tres
continentes, descubiertas, identificadas y clasificadas por Eizi Matuda,
científico japonés que dedicó 28 años de su vida a la investigación de la
herbolaria del Estado de México.
En
la placa conmemorativa que se encuentra en el busto que de él se exhibe en el
Cosmovitral, se expresa que nació en Nagazaki, Japón, el 21 de abril de 1854 y
murió en Perú el 12 de febrero de 1978. Fue él quien estableció la base del herbario
del estado, reuniendo más de 6.000 plantas indígenas.
Recientemente
también por la noche se puede apreciar la belleza de los vitrales, gracias a la
iluminación artificial que ha sido adaptada y que ofrece una grata imagen a
quienes gustamos caminar de noche.
Teléfono:
(917) 2-14-67-85
Horario:
Martes a Domingo de 9:00 a 18:00 horas
Admisión:
Adultos $ 10.00 Niños: $5.00









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