miércoles, 4 de enero de 2012

Luz y arte se unen en el Cosmovitral de Toluca


Toluca se encuentra a sólo 66 kilómetros de la Ciudad de México y es una muy buena opción para pasar el fin de semana, seguro no te alcanzaran dos días para descubrir sus bellezas

Por Antonio Esquivel R.


Toluca la Bella como coloquialmente la llamaron a finales del siglo XIX  aquellos que gustaban de la arquitectura afrancesada que por los años 1850 ostentara la ahora capital del Estado del México, dueña desde entonces de una gran diversidad turística, agregó a su volcán, a su catedral, a sus zonas arqueológicas, a sus quetzales, a sus artistas, a sus poetas y a su variada gastronomía, una obra de arte a la par de muchas en el mundo, me refiero al Cosmovitral, una creación que necesitó de 28 colores para poder brillar.   

El Cosmovitral del jardín botánico de Toluca se considera el más grande del mundo y sus vitrales tan importantes como los de las catedrales de Charters, Le Mars, Poltiers en Francia o Canterbury y York en Inglaterra.

Al recorrer este lugar podemos apreciar, entre cientos de flores y plantas, la iluminación natural trasluciendo más de 500 mil piezas de vidrio en 71 módulos, que en conjunto muestran una secuencia detallada del origen cósmico de la vida y la lucha cotidiana por elevar el pensamiento del hombre.

Cuando entramos a este espacio rectangular, en la puerta de acceso, está el gran vitral del circulo del sol, del hombre de fuego, figura emblemática que en el equinoccio de primavera se convierte es un espectáculo de luz natural, donde los rayos del sol atraviesan la puerta resplandeciendo y metafóricamente incendiando la imagen,  momento que es acompañado tradicionalmente con un concierto de música. 

Esta obra espectacular se inauguró en 1980 y desde ese momento asombró la monumental obra artística realizada por  Leopoldo Flores, como inspiración de la victoria del hombre sobre los horizontes de  luz y sombra, del día y la noche; describiendo en los vitrales el origen de la vida en la galaxia de Andrómeda y los contrastes en las constelaciones de Orión y Sagitario, representadas por aves como el búho y el águila que despliegan y simbolizan las fuerzas contradictorias en el cosmos: la noche y el día, la oscuridad y la luz, el bien y el mal. Sagitario en penumbras detona fuerzas que se transforman en aves destructoras, hombres furia, miedos y temores, y en contraste, Orión expresa la vida, la belleza, la alegría  y el poder del hombre victorioso.

Su historia y su autor

El magnifico edificio que ahora ocupa el Cosmovitral se encuentra en el centro de la ciudad, a un costado de los edificios del Palacio de Gobierno y de la Plaza Cívica y ostenta el estilo Art Nouveau y Neoclásico, ya que fue construido en 1909 para celebrar las fiestas del centenario de la independencia, pero también para albergar al mercado 16 de Septiembre, el cual funcionó  hasta 1975.

En ese año, al quedar desocupado el edificio, las autoridades de los gobiernos estatal y municipal pensaron aprovechar ese espacio para un proyecto cultural, aprobándose instalar un jardín botánico y propiciar su cuidado con la iluminación de  los ventanales de la instalación.

Por ese entonces ya se hablaba de Leopoldo Flores, un joven pintor oriundo de San Simonito en Tenancingo, estado de México, quien destacaba por sus estudios en la Esmeralda, donde tuvo como maestro a Raúl Anguiano, pero también por las obras que ya había creado durante su estancia en Francia (en la década de los 60s) y las que realizó en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México y en Toluca, y quien pensaba que el escenario del jardín botánico era el espacio que anhelaba para plasmar sus inquietudes artísticas.

En ese tenor, el Cosmovitral se inauguró el cinco de julio de 1980 y en 1990 se concluye con la construcción del vitroplafón que representa la Vía Láctea y que une de un extremo a otro la galaxia de Andrómeda con el Hombre Sol. El hombre de fuego simbolizando la voluntad, la fuerza de las personas, su pensamiento elevado.

Su jardín botánico  

Si bien son las vidrieras las que roban la atención, no dejes de admirar los otros elementos que dan armonía a este mega espacio, una de ellas, los 3,500 m2 de área cultivada que contienen cerca de 400 especies vegetales traídas de tres continentes, descubiertas, identificadas y clasificadas por Eizi Matuda, científico japonés que dedicó 28 años de su vida a la investigación de la herbolaria del Estado de México.


En la placa conmemorativa que se encuentra en el busto que de él se exhibe en el Cosmovitral, se expresa que nació en Nagazaki, Japón, el 21 de abril de 1854 y murió en Perú el 12 de febrero de 1978. Fue él quien estableció la base del herbario del estado, reuniendo más de 6.000 plantas indígenas.

Recientemente también por la noche se puede apreciar la belleza de los vitrales, gracias a la iluminación artificial que ha sido adaptada y que ofrece una grata imagen a quienes gustamos caminar de noche.


Teléfono: (917) 2-14-67-85

Horario: Martes a Domingo de 9:00 a 18:00 horas

Admisión: Adultos $ 10.00 Niños: $5.00








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