viernes, 3 de febrero de 2012

Cómo viajar a Roma y no desesperar en el intento

Édgar Rogelio Reyes
Roma es uno de esos destinos que provocan a cualquier escritor de viajes; es una de esas ciudades con las cuales se podrían gastar ríos de tinta sin poder describir a la perfección su belleza y majestuosidad, los lugares que tiene para visitar, su legado, sus rincones y cafés, sus pequeñas plazas que parecen haber sido creadas con la intención de esconderlas a los ojos de los curiosos, y en general, su atmósfera seductora.
Si embargo, hasta esta seductora ciudad tiene detalles que llegan a estropear esa idílica imagen. Uno de ellos es la increíble cantidad de personas que abarrotan sus sitios históricos, y por supuesto, las largas y desquiciantes filas que hay que recorrer para acceder a ellos.
Yo sé que muchos podrán pensar, ¡y qué esperabas, es Roma! Es cierto, la capital italiana recibe en promedio seis millones de turistas al año, una cantidad que supera por mucho los visitantes de varios países completos, por lo que no es de extrañarse que en todo momento, incluso a muy altas horas de la noche, se encuentren ríos de gente yendo y viniendo.
El problema radica en el tiempo que los visitantes pierden en las líneas. Tiempo extraordinariamente valioso si se trata de un viaje de sólo dos o tres días. Y es que, aunque suene exagerado, tal aglomeración en ocasiones se torna molesta.
Lugares como la plaza de San Pedro en el Vaticano, el Coliseo, la Antigua Roma, la Capilla Sixtina o la Fontana de Trevi, literalmente se encuentran  tomados por los turistas, de modo que no está de más tomar algunas precauciones para hacer que dichas esperas sean lo más reducidas posible.
Madruga y evita las horas pico
Sé que cuando se viaja, la simple idea de levantarse temprano no es ni remotamente atractiva, pero toma en cuenta una cosa, el gran problema de Roma es que tanto los turistas que se encuentran alojados en ciudad, como los que llegan por miles en los cruceros que atracan diariamente en el puerto de Civitavecchia, aprovechan la mañana para hacer las visitas, de modo que lo más recomendable es llegar muy temprano para ser los primeros en entrar, o bien, distribuye tu tiempo para acudir por la tarde.
Omite el desayuno o toma algo muy ligero
La primera vez de cualquier turista en Roma es memorable, y por tanto, muchos quedan prendados de la idea de disfruta una soleada mañana, acompañados de un café un buen desayuno mientras se dejan atrapar por la incomparable dinámica de la urbe. Aunque la idea suena maravillosa, lamento decirles que es poco práctica e implica mucho tiempo.
Si lo que pretendes es ver la mayor cantidad de sitios posibles, lo más recomendable es omitir el desayuno o bien tomar algo muy ligero para ahorrar tiempo. Conforme a la experiencia, resulta mucho mejor dejar el almuerzo para eso de las 12 del día (si es que el organismo te lo permite) ya que a esa hora es cuando la mayoría de los visitantes están intentando entrar a los sitios.
La tarde es también tu aliada
Cuando digo que la tarde es también tu aliada es porque, pasadas las 3 de la tarde, el número de turistas baja y también los tiempos de espera.  Sólo recuerda tener muy en cuenta los horarios de cierre de cada lugar para no llevarte una sorpresa desagradable.
Voy a visitar media ciudad en un día….¡mentira!
Muchas personas llegan a Roma y a muchos otros destinos diciendo que son capaces de recorrer cuatro o cinco lugares en un solo día; nada más falso. Toma en cuenta que la mayoría de los lugares turísticos de esta ciudad cuentan con un gran legado artístico y cultural, al que vale la pena dedicar al menos unas cuatro horas para recorrerlos medianamente bien.
Toma en cuenta que debes de caminar mucho no sólo para llegar a los lugares de interés sino una vez en ellos. Lo mejor es hacer una ruta de manera anticipada y no poner en tu itinerario más de tres lugares por jornada.
Corrobora los horarios y los días de cierre par evitar molestias
Aunque suena muy lógico, no tienes una idea del número de anécdotas desafortunadas que cuentan los turistas (yo entre ellos) que no pudieron entrar a algún lugar por haber olvidado los horarios o fechas. Esta información es fácil encontrarla en Internet.
Compra un City Pass
Tengo la convicción de que los City Pass, en este caso el Roma Pass, son una herramienta extraordinaria durante el viajes, no sólo porque te ofrece muy buenos descuentos en las entradas, sino por que con ellos no heces filas, beneficio que en el caso de Roma resulta invaluable.
Ten en cuanta que tendrás que comprar una guía o contratar varios tours
Son tan grandes e interesantes los lugares que hay que ver en Roma que una buena guía con información detallada sobre el lugar es indispensable para saber más sobre su historia y antecedentes; de no contar con ella piensa que tendrás que contratar varias visitas guiadas si es que quieres entender algo de lo que pretendes visitar. Visitas que por supuesto implicarán un gasto extra en tu presupuesto.



  



 



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