miércoles, 15 de febrero de 2012

La Isla de Pascua, el lugar más apartado del mundo

Uno de los principales atractivos de la Isla de Pascua son sus moáis, enormes cabezas talladas en roca volcánica. Son figuras que proyectan cierta tristeza. Están impávidos al paso del tiempo y son mudos testigos de una historia llena de misterio
Juan Gerardo Reyes/Hanga Roa
Cuando el Sol aun no iluminaba las calles de Santiago de Chile iniciamos un grupo de periodistas de varias partes del mundo, el largo viaje al lugar más apartados del mundo: la Isla de Pascua. Una cascada de sensaciones se desencadenaron por el sólo hecho de pisar un pedazo de tierra volcánica situado en lo más profundo y apartado del Pacífico Sur. Pero más aún, uno de los pocos puntos donde se vería el eclipse total de sol del pasado 11 de julio.
Ya habíamos viajado durante 9 horas de la Ciudad de México a Santiago de Chile en un vuelo de LAN. Sólo había tiempo para descansar un poco en la capital chilena y en la madrugada, reiniciar el trayecto en otro vuelo de LAN durante 5 horas a ese remoto lugar de tan sólo 4 mil habitantes.
El motivo del viaje fue el fenómeno natural. Un eclipse que se observó desde dentro de un estrecho corredor que recorrió el Hemisferio Sur de la Tierra. El camino de la sombra de la Luna cruzó una el Océano Pacífico en su parte Sur, donde no tiene tierra a excepción de Mangaia (Islas Cook) y la isla de Pascua (Chile).
A pesar del mal tiempo que imperó en los días previos. El día previsto, el cielo se abrió para dar paso a este fenómeno natural que se observó en toda su magnitud. El eclipse inició a las 14.08 horas y, en su fase final, tuvo una duración de cinco minutos, de los cuales los últimos dos fueron de una gran expectación al quedar totalmente a oscuras la isla, un tozo de tierra que estuvo por mucho tiempo en las primeras planas de muchos periódicos en el mundo.
Sin embargo, el viaje fue algo más, muchos más. Fue encontrarse en un punto donde pocos seres humanos llegan, a pesar del aumento del turismo a la isla. Fue el estar en medio de un inmenso cuerpo de agua cuya profundidad en este punto es de la más grandes y es estar en una isla que desde hace muchos años vive envuelta en un el misterio del origen de sus habitantes. Incluso hay quien dice que hubo presencia de seres extraterrestres que labraron las enormes cabezas de los Moáis, el principal atractivo de la isla, además de sus bellezas naturales.
La isla es parte del territorio chileno y pertenece a la región de Valparaíso. Pero debe su nombre al explorador holandés Jakob Roggeveen, el cual llego a la isla el 5 de abril de 1722, día de Pascua de Resurrección. Posee un clima cálido-tropical durante todo el año y en ella se ejercen actividades tales como el turismo, la agricultura, la pesca y la ganadería.
En algún momento se dijo que su población era de origen peruano, por haber encontrado tubérculos de papa y camote, propios de ese país andino. Pero Leonardo Pakarati, nuestro guía, un apasionado defensor de su tierra, su gente, sus costumbres y tradiciones, no dejó duda y precisó que su origen es polinesio.El mismo fue el encargado de llevarnos por algunos de los puntos más interesantes de esta triangular isla cuyos habitantes no desean que lleguen más personas a habitarla, incluso los mismos chilenos.
Luego de una exhaustiva revisión de sus condiciones, se estableció que la isla no tiene capacidad para más de 10 mil personas. Y desde hoy trabajan para procesar todos sus desechos, cuidar el agua y evitar que lleguen más personas de los permitidos. Buscan afanosamente una independencia administrativa de Chile, país del cual dependen al 100 por ciento.
A  la Isla de Pascua, hace mil años, nos explica Leonardo, el Ariki (Rey) Hotu Matua, cruzó el océano desde la mítica Hiva (posiblemente las islas Marquesas) para establecerse en una nueva tierra, a la que los nativos denominaría Rapa Nui o El Ombligo del Mundo”.
Nos recordó que la isla se encuentra a más de 3,700 kilómetros de las costas de Chile continental, con poco más de 166 kilómetros cuadrados y apenas 509 metros sobre el nivel del mar. Y a la fecha es considerada como el mayor museo arqueológico al aire libre del mundo.

Las principales pruebas del origen polinésico radican en que los ahu (plataformas ceremoniales) son, a lo menos en su estructura básica y en su función (veneración de ancestros deificados), muy similares a los Marae existentes en las islas polinésicas, los rasgos antropométricos de los pascuenses señalan un parentesco con las razas del triángulo polinésico.
Por otra parte, existen numerosas especies de vegetales que tienen su origen en la Polinesia. Pero también existen en la isla unos pequeños caracoles de tierra propios y exclusivos de la Polinesia que, seguramente, viajaban de polizones junto con los navegantes cuando éstos transportaban plantas con tierra.
Los ciertos es que es una isla sin árboles, sin otro interés más que los famosos Moais, las esculturas en piedra que dominan su paisaje. Son figuras que proyectan cierta tristeza. Están impávidos al paso del tiempo y, por más que se nos diga que fueron construidos por los nativos, su origen es misterioso.
Estas monumentales cabezas muestras más trabajo en la cara, se caracterizan por tener grande boca, nariz y cejas, la frente es muy notoria, la parte de atrás de la cabeza es plana y a ambos lados 2 orejas alargadas. No tiene piernas y las manos solo están señaladas en los costados.
 Estos moais forman parte del Parque Nacional de Rapa Nui, desde 1935. Sus impresionantes figuras se pueden encontrar, en peor o mejor estado, por toda la isla. Hay casi de 1,000 esculturas, talladas en toba volcánica traídas de las canteras del volcán Rano Raraku. El que se encuentra en mejores condiciones es el Ahu Tahal, ubicado en la capital de la isla, Hanga Roa. El Ahu Te Pito Kura posee unas piedras redondas sobre la cabeza hechas en escoria roja de las canteras de Puna Pau.
Como ocurre con toda la historia de estos monumentos tampoco se sabe a ciencia cierta el por qué unos llevan este “tocado” y otros no, aunque lo más aceptado es que representan un moño o un sombrero que tenían los indígenas cuando llegaron los europeos. Ahu Vinapu y Akahanga son esculturas que curiosamente se encuentran tumbados…
No obstante, en torno a las gigantescas esculturas siguen habiendo numerosos misterios, pues nadie ha podido determinar cómo se extinguieron aquellos indígenas, o como fueron capaces de transportar y construir semejantes estatuas que pueden llegar hasta los 10 metros de altura, 7.5 metros de diámetro y casi 20 toneladas de peso y una antigüedad que podría remontarse a los siglos IV o V d.C.
Nuestro tiempo en la isla fue corto, pero quien tenga la fortuna de llegar a la ella, no debe dejar de visitar la capital, Hanga Roa, el volcán Ranu Raraku y también Orongo, donde se encuentra un importante centro ceremonial, Ana Katenga, una serie de cavernas que se abren a los acantilados de la isla, y, sobre todo, Anakena, la playa más grande de la isla con cocoteros y aguas de color azul-verdoso, y donde se obtiene una de las más famosas fotos que se puedan obtener de la isla de Rapa Nui: el Ahu Nau Nau, un conjunto de siete moais juntos a lo largo de la costa, mirando al mar.

Como Llegar
La Isla de Es la isla más alejada de otras tierras del mundo. Está situada a 3.700 km. del continente americano, a 4.600 km. de Tahiti y a 7.000 km. de Nueva Zelanda. El acceso más habitual es por vía aérea, la que es servida por LAN Chile, con dos vuelos semanales. El vuelo sale del aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez de Santiago y llega al aeropuerto de Mataveri, cubriendo los 3.700 km. en 6 horas de vuelo.
En barco el viaje dura 6 días entre Valparaíso y Hanga Roa.

Dónde hospedarse
Lo recomendable es hacer su reservación mucho antes de llegar. Existen pocos hoteles y hay mucho turismo. Hay forma de acampar, pero todo esta regulado. La gente es amagle y quiere a turismo, pero son muy celosas de su territorio y no desean que lleguen personas a establecerse, por lo que la estancia debe estas justificada y acreditada.
Dónde comer
La oferta culinaria de la isla es buena. Pero regularmente se atiende a las personas que llegan en alguna excursión. En suma la Isla de Pascua a pesar de ser un destino de naturaleza, no poco probable que se preste a la aventura. Antes de llegar confirme que tiene sus comidas aseguradas.





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