sábado, 18 de febrero de 2012

¿Son válidos los premios de la industria turística?


Édgar Rogelio Reyes


Como ya lo he mencionado en alguna otra ocasión, esto de los premios que se otorgan con singular alegría a hoteles y aerolíneas me provoca cierto resquemor, principalmente porque muchos de ellos son otorgados por la propia industria turística o bien por publicaciones especializadas que en muchos de los casos, me parece, no cumplen con los rigores “estadísticos” para llevar a cabo las encuestas con las que supuestamente se validan los premios.

En el caso de aquellos reconocimientos que son otorgados por publicaciones especializadas, el universo de las encuestas se concentra en sus propios lectores y mayormente en aquellos que aparecen como suscriptores, de modo que el número de votantes resulta sumamente reducido y quizá ni siquiera logra ser una muestra representativa de un universo que en este caso es de miles de usuarios.

Por otro lado, aquellos premios que se atribuyen a los “expertos”, entiéndase esto como agentes de viajes, periodistas, prestadores de servicios o bien los propios directivos de diversas cadenas hoteleras y aerolíneas, siguen padeciendo del mismo defecto, un número muy pequeño de votantes, a lo que se suma el agravante de que todas estas personas pueden tener una opinión sesgada por muy diversos motivos.

Con lo anterior no pretendo desestimar la validez de dichas convocatorias, sino puntualizar el hecho de que la industria turística es como ninguna otra, una industria que se basa en percepciones, y en tanto ello, los criterios y valoraciones que pueden tomarse en cuenta para otorgar una calificación varían mucho entre cada persona.

A lo largo de varios años de estar inmerso en la llamada “industria sin chimeneas”, he tenido la oportunidad de constatar algunos casos en los que se pone en duda el hecho de que una determinada compañía sea nombrada como “la mejor”,  cuando ésta no cumple con los estándares suficientes para ostentar dicho honor.

En este punto es donde surge la pregunta, ¿la mejor según quién? , según una sola revista, según los agentes de viajes o según los periodistas. Es por eso que defiendo la idea de que la mejor valoración  la  hace el consumidor final, los usuarios; aquellas personas que no tienen nada que ver con la industria y que son las que pagan por recibir el servicio.

Quién mejor que un huésped puede tener  una valoración honesta acerca de si un hotel presta buen servicio, si sus instalaciones están en buen estado o si vale la pena comer en tal o cual restaurante.

No todo es malo, son un excelente punto de referencia

Sin embargo no todo es malo, pues de la misma forma en que estos premios pueden ser cuestionados, es necesario resaltar su valor como punto de referencia, sobre todo para aquellos turistas que buscan conocer nuevos destinos más allá de las fronteras de sus respectivos países.

Si no se cuenta con recomendaciones o información de primera mano, las nuevas herramientas que ofrece Internet dan la posibilidad de conocer las opiniones de muchos viajeros que antes que nosotros disfrutaron o padecieron  un destino, un hotel o del servicio de una aerolínea.

Es aquí donde radica el éxito de sitios web como TrpAdvisor, cuyos rankinsg de hoteles está conformado exclusivamente por los viajeros y que hoy en día es uno de los sitios más socorrido al momento de planear un viaje.

Así pues, en este continuo proceso de aprendizaje que implica ser viajero, quizá debamos comenzar a utilizar los reconocimientos, más que como una verdad revelada e infalible, simplemente como un excelente punto de referencia para el comienzo de una buena travesía.












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