domingo, 1 de abril de 2012

Chichén Itzá, una maravilla para el mundo



Redacción/México
Esta zona arqueológica es una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno y declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO

Para los antiguos mayas, el 21 de diciembre de 2012 terminará nuestra era, lo cual no significa muerte o destrucción, sino únicamente el inicio de una etapa siguiente. No es el apocalipsis ni la destrucción del mundo, mucho menos el fin del universo. Es, según su filosofía, “la oportunidad para un nuevo comienzo”.

Sin embargo, la falsa idea de que el mundo se terminaría despertó, en todo el planeta, una ola de expectativas que fijaron su mirada en los territorios que albergaron la cultura maya. Con base en ello se implementó el Programa Mundo Maya, el cual tiene como objetivo colocar a México en los ojos del turismo mundial y animar a los visitantes internacionales a conocer la riqueza cultural y la arqueológica que legó esta civilización a nuestro país.

Es ese contexto y sin lugar a dudas, Chichen Itzá es la puerta al Mundo Maya. Visitar esta zona arqueológica, capital de la cultura maya, es un viaje a un pasado glorioso de una civilización que no termina de sorprender. Su conocimiento del tiempo y el manejo del mismo, lo dejaron plasmado en imponentes construcciones de piedra donde, además, se conjuga la cultura maya y tolteca que sintetizan Kululkán y Quetzalcóatl, un mismo personaje de una raza que se dedicó a estudiar el cosmos.

Chichén, como le dicen los lugareños, se localiza a 120 kilómetros de la Ciudad de Mérida, por la carretera que conduce a Cancún. Un sendero de terracería lleva  a esta zona arqueológica que se levanta en medio de la selva yucateca. El verde de su vegetación resalta las elevadas y bien conservadas pirámides de piedra blanca.

Un templo para los dioses

Entre las edificaciones, la que ocupa la mayor atención es El Castillo o pirámide de Kukulkán, de treinta metros de altura, coronada con un templo en su parte superior, donde se observan las tallas en piedra del dios de la lluvia, Chac, y del dios serpiente, Kukulkán. En su interior se encuentra la escultura de un Chac Mool y un trono en forma de jaguar pintado de rojo. Lamentablemente, hoy en día está prohibida la entrada al interior de esta edificación.

 Esta pirámide es la representación del calendario de los mayas, cada escalón es un día del año y, dado que cada lado tiene 91 escalones, multiplicados por cuatro dan un total de 364, más uno, representado por la plataforma; son los 365 días del año solar, por lo que se piensa que el monumento fue levantado en honor al dios Sol.

Es evidente el carácter astronómico de este edificio, tiene una ubicación establecida matemáticamente para registrar la llegada de la primavera y el otoño, momentos en que es posible observar a la “Serpiente Emplumada” que desciende de la escalinata en dirección al Cenote Sagrado en un juego de luz y sombra en cada equinoccio, año con año.
Para recordar

Además de la pirámide de Kukulcán-Quetzalcóatl, destacan el Juego de Pelota, el Templo de los Guerreros, el Tzompantli o Altar de Cráneos, el Templo de las Águilas y el Grupo de las Mil Columnas. Más al sur se localiza el famoso Caracol.


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