domingo, 3 de junio de 2012

Continúan los maltratos y deportaciones contra mexicanos en España



Édgar Rogelio Reyes

Luego de un par de semanas de seguir el caso con detenimiento, confirmo con pesar que los casos de maltratos y deportaciones de los que han sido objeto ciudadanos mexicanos en España, principalmente en los aeropuertos de Madrid y Barcelona, no son incidentes aislados y por desgracia van en aumento.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en el último año 300 turistas mexicanos han sido retenidos y deportados a México, sólo desde el aeropuerto Internacional de Madrid, a esta cifra se le debe sumar otro centenar de connacionales detenidos en la terminal aérea de Barcelona que han corrido con la misma suerte.

A decir de las autoridades migratorias españolas, el principal motivo de las deportaciones es que los ciudadanos mexicanos no cumplen con los requisitos necesarios para ingresar al país. Entre dichos requisitos destaca una carta de invitación emitida por un familiar o amigo y ¡validada por una Comisaría de Policía  española!!, boletos de avión de vuelta a México y comprobar que se tiene suficiente dinero para solventar la estancia.

Más allá de que las condiciones que exige España para entrar a su territorio puedan ser calificadas de absurdas, discriminatorias y fascistas; el gran problema es que estos requerimientos son pedidos de manera discrecional y están sujetos al criterio del oficial de migración en turno.

Lo que es mucho más grave, es que los ciudadanos mexicanos que tienen el infortunio de ser retenidos por las autoridades españolas, son sujetos de malos tratos y abusos por parte de la policía española.   

A la luz de los hechos, todo parece indicar este no es un problema que le importe en lo más mínimo al gobierno español en su conjunto, pues desde que se reportaron los primeros casos hace tres semanas, nada se ha hecho para resolverlo y todo apunta que no habrá una respuesta positiva a pesar de los extrañamientos hechos por el gobierno mexicano.

Por otro lado, lo que me parece increíble, es que la Secretaría de Relaciones Exteriores no tome medidas contundentes al respecto y comience a exigir los mismos requisitos a los ciudadanos españoles para entrar a México, bajo el principio de reciprocidad con el que se rigen las relaciones diplomáticas y que curiosamente Brasil ya ha impuesto.

Hasta el día de hoy, sigo sin entender por qué España ha adoptado esta actitud con un país con el que comparte históricamente una muy buena relación y lazos culturales tan fuertes. Particularmente me declaro un enamorado de España, me parece un país maravilloso que todos los mexicanos deberíamos de conocer no sólo por un mero interés turístico sino por una cuestión de identidad cultural.

Sin embargo, y a pesar de dicho cariño, ante la tibia reacción del gobierno mexicano para defender a sus ciudadanos y de la indiferencia del gobierno español, creo justo recomendar a todos aquellos que estén pensando en viajar a España en plan de placer, reconsiderar y cambiar su destino; principalmente para evitarse un muy mal rato, y sobre todo, para no perder en dinero que  se paga por el viaje,  al menos hasta que esta situación de visos de auténtica mejoría.











  



  


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