martes, 12 de junio de 2012

Huasca de Ocampo, la de los Prismas Basálticos y la Peña del Aire


Los Prismas Basálticos, el lunes de tianguis y la Peña del Aire, son buenas razones para conocer Huasca de Ocampo, el primer Pueblo Mágico en Hidalgo

Por Ma. Consuelo Contreras E.


Huasca de Ocampo, la primera localidad nombrada Pueblo Mágico, tiene en sus cercanías una de las 13 Maravillas Naturales de México (2007), los Prismas Basálticos, enormes columnas pétreas perfectamente acomodadas en las paredes de un barranco de kilómetro y medio de profundidad y que, vistas desde las alturas, sobre todo aquéllas que se encuentran en el suelo, muestran una forma hexagonal, pentagonal  o cuadrangular.

Estas columnas de basalto, de aproximadamente 30 metros de alto, son el resultado de una explosión volcánica que ocurrió hace millones de años y, según se dice, tanto su acomodamiento como su forma (de prisma) se deben al enfriamiento brusco que sufrió la lava al momento de caer.

Prismas basálticos
Hexagonales, pentagonales o cuadrangulares, lo cierto es que cuando uno se encuentra en medio de ese mar pétreo, no queda más que maravillarse ante tal prodigio natural, e inevitablemente te preguntas , cómo fue que estos  bloques— de aproximadamente 40 toneladas de peso cada uno— se colocaron con tanta precisión uno junto al otro, sin que medie espacio entre ellos, y por qué adquirieron esa forma geométrica tan precisa.

Se sabe que estos Prismas Basálticos—llamados así por la forma que tienen y por el material del  que están hechos—, fueron descubiertos en el año 1800 por unos exploradores ingleses y que fue Alexander Von Humboldt quien los dio a conocer al mundo a través de viñetas que realizó cuando visitó este lugar, en 1803.

¿Estas formaciones sólo existen en México?

No, algunos divulgadores de la ciencia, como Martín Bonfil Olivera, afirman que: “aunque raros, no son únicos. Existen 10 ó 15 sitios en el mundo con estructuras semejantes: la Calzada de los Gigantes, en Irlanda; los Postes del Diablo, en California; los Tubos de Órgano, en Australia”, por mencionar algunos.

Bonfil Olivera tiene, por supuesto, una amplia explicación científica de cómo ocurrió esta maravilla natural; yo me limito a admirarlos y a decir que es una buena propuesta para el turismo de fin de semana. Es un lugar con atracciones para toda la familia, limpias y seguras; cuenta con miradores, puentes colgantes, tiendas de artesanías  y cascadas. Se le puede recorrer de un lado al otro, bajar, subir y, aunque los ejidatarios, que son los que administran el parque, aconsejan no subirse a los Prismas ni escalarlos porque son muy resbaladizos, es posible verlos de cerca, tocarlos e incluso sentarse en ellos para la foto.

Peña del Aire

E s un lugar en la montaña que aún tiene mucho para ser descubierto. Localizado en las alturas, aproximadamente a  2,600 metros sobre el nivel del mar, es ideal para acampar, practicar rapel, caminatas nocturnas, ver las noches estrelladas y escuchar las múltiples historias de espantos  que sobre esta zona se cuentan.

Para llegar, hay que recorrer un camino de terracería de aproximadamente nueve kilómetros, en el  que se puede admirar un paisaje lleno de  cactáceas, sembradíos de maíz, hagueyes (pozos para almacenar agua) y coloridas flores sobre nopales que anuncian la pronta aparición de tunas y xoconostles.

Son aproximadamente 96 mil hectáreas de áreas protegidas, Reserva de la Biosfera y hábitat de numerosas especies animales. Ahí se localiza el cañón de San Sebastián, una hondonada de aproximadamente 850 kilómetros de profundidad, a cuyos pies camina lentamente un río que alimenta los manzanos, naranjos, nogales y perales, cuyos frutos son el sustento de los habitantes de Loma Larga y Zuchitl, pequeños poblados de 700 habitantes que decidieron vivir en las profundidades de esta enorme rajadura.

Aquí todo es aire, sol, remolinos, inmensas y verdes montañas; es el sitio donde se unen las Tres Huastecas: la potosina, la veracruzana y la hidalguense. Cuentan que cuando la montaña se fracturó, una enorme piedra no quiso caer, se afianzó a la tierra y ahí se quedó, en medio de la nada, con el abismo a sus pies, por eso los lugareños la bautizaron con el nombre de Piedra del Aire.

Iglesia de Huasca

Vista de lejos, sólo se ve una gran roca amorfa pero, a medida que uno se acerca, se va perfilando la figura de una gran águila, a lo mejor de una Águila Real, como la que revoloteaba en las lejanías cuando por ahí estuvimos.

Peña del Aire es el mejor lugar para ver los atardeceres: próximamente habrá tirolesa y bungie, atracciones que servirán para impulsar el turismo de aventura y con eso aumentar los encantos  de Huasca de Ocampo.

Cómo llegar    

Primero a Hidalgo, luego tomar la carretera hacia Real del Monte, seguir hasta la hacienda de San Miguel Regla y ahí hospedarse. Este hotel ofrece un tour muy completo que incluye una travesía por la presa de San Antonio, los Prismas Basálticos y Peña del Aire que se puede realizar en auto o en cuatrimoto y cuesta 300.00 pesos por persona.

Dónde comer    

La hacienda de San Miguel Regla ofrece un paquete que incluye los tres alimentos y se puede disfrutar de una buena cocina nacional e internacional.

Centro Histórico de Huasca

Huasca es un rinconcito con casas de adobe y techos laminados pintados en terracota, con calles empedradas para recorrer a pie y visitar su iglesia del siglo XVI, su plaza central y, sobre todo, su tianguis semanal de los lunes.  

Recomendaciones

*Chamarra para el frio, tenis para visitar los Prismas -hay zonas escarpadas y resbalosas-, bloqueador solar, lentes oscuros y sombrero.

*Prismas Basálticos: 50.00 pesos por adulto, niños y personas de la tercera edad pagan precios especiales

* Peña del Aire: 10.00 pesos por persona.

Más información



La Peña del Aire






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