sábado, 2 de junio de 2012

Iberostar Playa Paraíso Beach, un hotel que nunca recomendaría


Édgar Rogelio Reyes
peon_e3@yahoo.com.mx    
          
Cada vez me convenzo más de que el gran éxito que han tenido portales como TripAdvisor y algunos otros similares, se debe principalmente a que dan oportunidad al viajero de consultar reseñas hechas por otros viajeros. Personas que ya vivieron la experiencia de hospedarse en un hotel o contratar algún servicio turístico, y que, sin lugar a dudas, son las más indicadas para recomendar, o en su caso, hacer una crítica de determinado producto.

En este sentido, considero fundamental que los blogs nos sumemos a esta tendencia y nos convirtamos en otro espacio para que los viajeros que así lo quieran, puedan encontrar recomendaciones o criticas no sólo de hoteles, sino también de restaurantes, parques temáticos o tours.

Dicho lo anterior, me enfocaré en el tema que dio título a este post. Recientemente tuve la oportunidad de hospedarme por unos días en el hotel Iberostar Playa Paraiso Beach, ubicado en la Riviera Maya.

Esta propiedad, perteneciente a la cadena hotelera española Iberostar, se vende como un hotel de 5 estrellas que opera bajo el esquema de Todo Incluido. Sin embargo, a mi parecer existen varios detalles en su servicio que la ponen muy lejos de poder considerarla un verdadero hotel de 5 estrellas.

Lo primero de lo que tengo queja es de su servicio; pocas veces como en esta ocasión me he sentido tan mal tratado en un hotel como me sentí en el Iberostar, Playa Paraiso Beach; hago énfasis en el nombre, ya que dicha propiedad forma parte de un complejo de 5 hoteles pertenecientes a la misma cadena, cuyo servicio no conozco y que quizá sería injusto involucrar en esta crítica.

Cosa rara el que tenga que apuntar al servicio como una deficiencia en un hotel de la Riviera Maya, pues si por algo se distinguen en esta zona y en general de México, es por dar una muy buena atención.

Quizá sea que el staff se contagia de la filosofía de compañía, y que en Iberostar no  les importe en lo más mínimo este aspecto, pero en términos generales la actitud de los empleados, desde quienes te reciben en el lobby hasta los encargados del bar, es la de realizar el menor esfuerzo posible por ayudar al huésped.

Siempre he creído que una frase que simplemente no puede estar permitida en un hotel, trátese de la categoría que se trate, es “no se puede” y en este hotel les encanta repetirla.

De las cucarachas y la comida

El segundo punto del que quiero hacer mención, es el de las cucarachas. Así como he dicho que algo que no se puede tolerar es la falta de actitud de los empleados, otro punto inadmisible, es que un hotel permita este tipo de animales en las habitaciones. Por desgracia no tenía a la mano mi cámara para documentar estos dichos, pero no es política de este blog lanzar acusaciones falsas.

Además, he de decir que para mi mala suerte, encontré estos insectos no sólo en la habitación sino en otros dos lugares (áreas comunes) del hotel.

Como tercera queja me referiré a la comida, la cual sin ser terrible, se encuentra lejos de ser una de las fortalezas de esta propiedad. Hoy en día, cada vez más viajeros le dan gran importancia a la buena cocina y la consideran incluso un aspecto muy importante en su experiencia de viaje.

Lo sé, muchos me dirán que no se puede esperar gran cosa en este sentido de un hotel Todo Incluido y estoy de acuerdo, sin embargo, y quizá pecando de exigente, sí comparto la idea de que lo culinario es fundamental, aún tratándose de un hotel de estas características.


Con esto no pretendo que los platillos tengan que ser todos un manjar, pero sí, lo suficientemente buenos como para decir que con ellos no sólo matar el hambre. Desafortunadamente, en el caso de Iberostar Playa Paraíso, hasta los restaurantes de especialidades dejan insatisfecho al comensal.

Por último tengo que hablar de las instalaciones, aceptables diría yo, aunque me parece que podrían entrar en la categoría de lo kistch. Sus interminables paredes en chillantes tonos pastel, que nada tienen que ver con el estilo de “hacienda mexicana” con el que se autodefine este hotel, abruman y hacen recordar a los viejos y desgastados hoteles de Cuba.

 Eso sin mencionar su absoluta carencia de diseño interior o de algún elemento que le dé un toque de modernidad y que lo hagan parecerse a un hotel del siglo XXI. Llegar a este hotel es  como estar en una sucursal de Veradero.

En conclusión, esta propiedad es un ejemplo de hotel al que nunca recomendaría, pues su relación calidad- precio creo deja mucho que desear. Sin embargo, como siempre lo digo, esta es sólo una percepción individual y mucho agradecería retroalimentaran las opiniones aquí vertidas con sus comentarios y experiencias.













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