lunes, 8 de octubre de 2012

Soumaya, un museo que rompe paradigmas

Un museo que busca romper con las líneas establecidas, alimentado sí de una colección privada que por momentos resulta limitada pero que tiene muchos más detractores de los que debería.
Edgar Rogelio Reyes
édgarreyes@confinesturismo.com
Fotos cortesía: Museo Soumaya
Desde la esquina que forman Ferrocarril de Cuernavaca y Miguel de Cervantes, los destellos que provoca aquel edificio de plateados tonos, invariablemente llama la atención. La estructura de más de 50 metros de altura y elásticas formas, rompe con todo lo habitual y simplemente no puede pasar desapercibida.
Para algunos, sus 16 mil paneles de acero galvanizado, en forma de rombo, evocan la imagen de una inmensa ola; para el resto, las estilizadas formas de este “trapezoide en movimiento”, son la más pura materialización de la arquitectura “futurista” que tanto nos hizo soñar cuando niños, mientras que para otros, los más entendidos, son una alegoría a la obra de Rodín.
Es el Museo Soumaya, una estructura nacida de la imaginación del arquitecto Fernando Romero, que alberga la colección privada de arte más importante de Latinoamérica, propiedad de la Fundación Carlos Slim, cuyo objetivo es dar acceso al público mexicano a obras que no habría forma de admirar fuera de Europa.
Un museo ecléctico y minimalista
Llego al Soumaya con la actitud de aquel que no sabe bien a bien qué esperar e intentando no dar cabida a los prejuicios. Desde su inauguración en marzo del año pasado, este recinto ha sido objeto de numerosas críticas por parte de expertos y conocedores que lo califican como el capricho de un  millonario.
Luego de cruzar la pequeña puerta de acceso, un monumental recibidor se expande interminable como una enorme ola de color blanco, perturbada únicamente por la presencia de El pensador de Agusto Rodín, por un lado, y por el otro, Naturaleza muerta de Rufino Tamayo.
Este lugar es quizá el mejor ejemplo del nuevo estilo que busca el museo, espacios absolutamente desprovistos de cualquier elemento que interfiera entre el observador y la obra. Un museo que rompe con los cánones e invita al visitante a realizar una visita libre y sin reglas, sin rutas, con la única recomendación de comenzar de arriba hacia abajo.
Atendiendo a esta recomendación, decido dirigirme directamente al último piso, a la sala seis, esa donde a decir de críticos y afines, se encuentran las más valiosas piezas de toda la colección.
Salgo del elevador y subo una rampa que conduce directamente a donde se encuentran las piezas. Es una enorme sala circular que pretende recordar al Salón de París.
Cierto es que al entrar, lo primero que queda claro es que las piezas no es encuentran dispuestas en un orden tradicional, las obras están todas dispersas y la gente transita entre ellas. No existe nada que te de una guía de cómo o por dónde comenzar el recorrido, y casi por intuición muchos lo hacen de la manera más sencilla, en círculos y comenzando de el centro hacia afuera.
En este piso se encuentra la segunda colección de Rodin más importante del mundo, pero es también posible encontrar muchas obras de Salvador Dalí y otros artistas, por lo que resulta muy fácil para aquellos que no contamos con la suficiente erudición, caer en el error de atribuir una obra al artista equivocado.
Una colección privada con demasiados críticos
Para muchos versados en el tema, este es un dislate museográfico imperdonable, que no corresponde a la calidad del recinto ni a los recursos con los que cuenta, para ellos, el nuevo Soumaya es una selva artística sin reglas.

Sin embargo, luego de haber pasado poco más de una hora recorriendo aquella sala, admirando la obra de dos grandes maestros, tomé de nueva cuenta la rampa que me llevó hasta ahí, esa que también ha servido a los críticos para hacer los señalamientos más ácidos y me preguntaba ¿y qué pasa con nosotros?, es decir, qué pasa con aquellos que nos declaramos abiertamente neófitos no sólo en el campo del arte, sino también en el de la arquitectura y la museografía.
Qué pasa con aquellos que por más que pusiéramos nuestro mayor empeño en encontrar los errores, no podríamos hacerlo con tal puntualidad, qué pasa con aquellos que nos enfocamos en la belleza de la obra y pasamos por alto si ésta se “pierde” al estar expuesta sobre tal o cual fondo.
Qué sucede con aquellos que quedamos anonadados ante la increíble estética de una pieza de Rodin, olvidándonos por completo de la disposición de las luces que la iluminan, o si desde el punto de vista arquitectónico una puerta está mal colocada. 
En este sentido, valdría la pena recordar a los críticos, pero sobre todo aquellas personas que aún no han conocido, que este museo fue concebido para albergar una colección privada que un particular decidió, por las razones que sean, compartir con todos y de manera gratuita.
Seguramente el Soumaya jamás fue concebido para competir con el Museo del Prado, el Museo de Arte Moderno de Nueva York o el Museo de Louvre. Con esto no busco desacreditar a aquellos que, con mucho más conocimiento que yo, señalan las fallas de este recinto, lo único que pretendo, es hacer hincapié en la visión de aquellos que nos hallamos exentos de la exigencia que supone la erudición.
Después de todo, en este museo erigido en una zona industrial en donde hace unos cuantos años el paisaje estaba dominado por fábricas de vidrio y ensambladoras de autos, ahora es posible admirar obras de Van Gogh, Monet, Cézzane, Matisse, Rubens, el Greco, Rivera o David Alfaro Siqueiros.
Tampoco les falta razón a aquellos que dicen que las exposiciones son sólo una tenue pincelada de los que podría ser. Sin embargo, resulta extraño que exista tanta gente inconforme con un museo de estas características y que no cobra un centavo de admisión.
Por tanto, si alguien me pregunta si recomendaría el Soumaya, respondería inmediatamente y sin basilar sí, y que cada quien decida por sí mismo.
Recuadro
Dirección del Museo Soumaya: Blvd. Miguel de Cervantes Saavedra 303 Colonia Ampliación Granada. Se encuentra abierto todos los días del año de 10:30 a 18:30 horas
El museo ofrece visitas guiadas todos los días pero se recomienda hacer reservación directamente al correo comunicación@soumaya.com
 

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