lunes, 29 de octubre de 2012

Tapijulapa, dos ríos y una larga historia

La exuberante vegetación de la selva tabasqueña, engrandecida por sus ríos, arroyos, cascadas y lagunas, hermosean el peculiar caserío blanco de Tapijulapa, dominado por la naturaleza

Juan Gerardo Reyes
Enviado/Tapijulapa, Tab.
Fotos cortesía: OCV Tabasco

El tañir melancólico de una campana marca la llegada a Tapijulapa, al mismo tiempo que anuncia nuestro arribo  a este bello pueblo de personas cálidas y afables, con rostros enmarcados por amplias sonrisas acostumbradas a darles la bienvenida a los visitantes; incluso antes de que empiecen a caminar por sus calles empedradas.
Desde el momento mismo en que pisamos tierra tapijulapense el “buenos días” o “buenas tardes” es una constante que se repite una y otra vez sin importar la procedencia ni la identidad.
La gente no sabía que éramos un grupo de periodistas invitados para conocer las bellezas naturales del pueblo, localizado a 84 kilómetros al sur de la ciudad de Villahermosa, en el municipio de Tacotalpa, Tabasco.
Tapijulapa, Tabasco
Como en todo el estado, en este pintoresco lugar de origen maya-zoque abunda el agua y la vegetación: elementos magistralmente combinados con su arquitectura, gastronomía, leyendas y tradiciones.
Por la confluencia de los ríos Oxotlán y Amatán, a Tapijulapa se le conoce como la “nueva Mesopotamia”; aunque su significado sea “lugar donde se rompen cántaros”.
Gracias a sus aguas de distintas tonalidades de verde, su trazo virreinal que aún conserva, y la pródiga sierra tabasqueña que la rodea, el paisaje de Tapijulapa es único por su belleza.
Una característica de las montañas de Tapijulapa es su gran número de cuevas. En una de ellas, en las grutas de Cuesta Chica, el poeta Carlos Pellicer descubrió importantes piezas arqueológicas que datan de los siglos VIII al X de nuestra era.
Toda vez que no posee grandes construcciones prehispánicas, ya que sólo se han encontrado basamentos de poca importancia, se piensa que las cuevas de Tapijulapa fueron utilizadas como centros ceremoniales. .
Mágico por sus bellezas
Apoyándose en todos estos atributos, el 9 de junio de 2010 la Secretaría de Turismo Federal le otorgó a Tapijulapa la denominación de Pueblo Mágico.

Tapijulapa
Y no es para menos, basta ver todas sus casas pintadas de blanco con filos rojos, techos de teja francesa y macetas con flores multicolores en sus ventanas. Tapijulapa es un pueblo limpio y bien organizado donde nadie quiere regresar a un pasado de olvido, abandono y frustración en el que estuvieron  sumidos a pesar de que la naturaleza fue pródiga con ellos.
Pero los tapijulapenses no sólo conquistan a sus visitantes por sus bellezas naturales; no, también lo hacen por el estómago.
En el restaurante El Rinconcito, a un costado de la plaza principal, degustamos los antojitos más populares del lugar: tamales de chipilín, chachamitos, pushanes, plátanos rellenos de queso, dulce de nance, quesos de diferentes tipos y agua de matalí: una planta de la región a la que se le añade limón.
Por supuesto que no podía faltar el tradicional pozol. Ésa bebida prehispánica que nuestros antepasados hacían con masa de maíz y un poco de cacao. Pero lo más fantástico de esta bebida es que no sólo quita la sed sino también quita el hambre, ya que produce una sensación de satisfacción que hace que las personas no demanden más alimento.
Al recorrer el pueblo y disfrutar la calidez de su gente y la belleza de la naturaleza, es posible conocer otra de sus virtudes: la habilidad de sus habitantes para trabajar el mimbre.
Los tapijulapenses han hecho del matusay (planta epifita de la familia de las aráceas que crece comúnmente sobre los árboles) toda una industria artesanal. En sus corredores, plazas y tiendas, lo mismo pueden encontrarse aretes y pulseras de mimbre, que una sala, una recamara o un amplio sillón con fastuosos y complicados tejidos.
En Tapijulapa sus habitantes se sienten orgullosos por poseer una de las pocas iglesias virreinales que aún subsisten en el estado de Tabasco: la iglesia dedicada a Santiago Apóstol.
Ubicada en la parta más alta de un cerro, desde el atrio de la sobria estructura dominica construida en el siglo XVII los fieles y los visitantes podemos disfrutar de la mejor vista panorámica del lugar.
Dentro del perímetro de Tapijulapa se encuentra también el desarrollo turístico de Kolem-Jaá: un parque dedicado al ecoturismo.
Para empezar, la única manera de llegar a él es cruzando el río  Oxolatan en lancha. Ya adentro, entre sus múltiples actividades puede practicarse canopea, tirolesa, pista comando, rápel en cascada, bicicleta de montaña, senderismo y descenso en río; además de contar con cabañas y restaurante, entre otros servicios.
Una bella hacienda
En la época  del gobernador Tomás Garrido Canabal (1919- 1934), la pintoresca y tranquila población de Tapijulapa cobró importancia gracias a la hacienda Villa Luz, adquirida por el mandatario en uno de los sitios más bellos de la entidad: rodeada de grutas, cascadas y manantiales de aguas sulfurosas.
La casa donde descansaba Garrido Canabal fue acondicionada con aeropista, alberca, bungalows y avenidas; hoy sencillamente es un parque recreativo con un museo y está abierto a todo el público.
También, por estas latitudes es famosa la cueva de las Sardinas Ciegas; célebre por el lago-arroyo que resguarda en su interior y donde los peces son ciegos, debido a su oscuridad permanente.

Durante la Semana Mayor, el domingo de ramos los indígenas hacen sus ritos autóctonos con música, danzas y pesca de sardinas; de esto dependerá su futuro: si su pesca es abundante, así serán sus cosechas durante el año.
Como parte del ritual, uno de sus ancianos reza y les pide permiso a los dioses de la naturaleza para hacer su pesca. A continuación arroja al agua un preparado de barbasco y cal con el que adormece a los peces para capturarlos.
¿Cómo llegar?
Tomar la carretera Villahermosa-Tacotalpa y después la carretera Tacotalpa-Tapijulapa: ambas están pavimentadas.
¿Dónde hospedarse?
Tapijulapa dispone de un hotel comunitario: la recepción se ubica en el jardín principal y las habitaciones están repartidas por todo el pueblo, con los servicios básicos. Las hay desde 500 pesos la noche y es necesario reservar con anticipación.
¿Dónde comer?
Trabajos en mimbre
Hay varios restaurantes que ofrecen la comida típica de Tabasco: desde un pejelagarto asado hasta un tamal de chipilín, pozol o chocolate caliente y una gran variedad de quesos.











Cascada Kolemja





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