viernes, 18 de enero de 2013

Mazatlán, las mejores experiencias en pesca y golf


Dos de las actividades de gran turismo como lo es la pesca y el golf, con gran demanda entre los aficionados nacionales e internacionales, son satisfechas a plenitud en Mazatlán

Juan Gerardo Reyes
Enviado/Mazatlán, Sin

Justo donde el océano Pacífico se convierte en mar de Cortés, frente al puerto de Mazatlán, comienza la aventura. Una blanca embarcación de sólo cuatro pasajeros y dos tripulantes navega en busca de peces sobre las quietas aguas del mar que, de no ser por su azul profundo, parecería que se está en una inmensa alberca.
Son las primeras horas del día y los nacientes rayos de sol iluminan el horizonte. Un horizonte donde el mar se junta con el cielo y, al mirarlo, da una agradable sensación de quietud que únicamente se interrumpe con el ruido de los motores y el trabajo de los marinos.
Partimos de la Marina El Cid, en el puerto de Mazatlán, con un leve refrigerio como abasto. El objetivo es tener una experiencia similar a la que viven los pescadores y confirmar por qué la pesca le gusta tanto al turismo internacional.
Tal como ocurrió, cuando corroboramos la riqueza y gran variedad de especies marinas que viven en las aguas mazatlecas; como la de los peces picudos: marlín, pez vela y pez espada. De aquí que se diga que pescar las distintas especies de la región es todo un reto; pero no porque sea difícil, sino por la basta variedad que ahí se encuentran.
Mar adentro
Durante varias horas nuestra travesía navega mar adentro. Son horas de tranquilidad y placidez contemplando la belleza del mar y el brillo del sol sobre de ella; por algo se le conoce como la Perla del Pacífico.
Los turistas que viajan por primera vez a Mazatlán encuentran en la Naviera Aries la opción para ir de excursión mar abierto a pescar y disfrutar la excelente experiencia con todos los aditamentos requeridos. Los profesionales encuentran en la Naviera todo el apoyo que requieren para que su actividad sea completamente exitosa.
Para los novatos, la experiencia comienza en el momento mismo que se sube uno a la embarcación. Primero hay que encontrar el lugar más adecuado para no estorbar las maniobras y elegir una de las sillas especiales que lleva la barca para actuar en el momento preciso.
Una vez embarcados, los nuevos pescadores tienen que aprender a colocar la carnada en los anzuelos de las cañas de pescar y dejarlas en espera del momento apropiado. Por lo regular suelen ser seis cañas de pescar, distribuidas en ambos lados de la embarcación y en la parte posterior.
Cuando la barca llega al lugar idóneo para pescar, reduce la velocidad y comienza una nueva espera. Horas y horas de navegación hasta que por fin, a lo lejos, se ve lo que podría ser un pez: es como un ave que se lanza por los aires en un intento desesperado por librarse del anzuelo que ya va encajado en su cuerpo.
Acto seguido, los navegantes recogen de inmediato sus cañas para evitar que se enreden y así empieza una nueva lucha. El pescador designado toma una caña y la sujeta a su silla, la empuja hacia adelante para dejar espacio y empieza a enredarla; luego la levanta y nuevamente enreda el hilo de la caña: así, hasta lograr que el pez sea subido a la embarcación.
Luego de que se logró la pesca comienza una nueva faena. Si la carnada ya está hecha aguañosa (aguada) hay que desecharla y colocar las cañas en su lugar. Continúa la travesía a baja velocidad y de nuevo la espera hasta que vuelva a picar otro ejemplar.
Algo que se debe saber es que sólo está permitido pescar un ejemplar por especie y por embarcación. Lo malo es que hay poca supervisión para vigilar que efectivamente se aplique la norma.

Un lugar excepcional para el golf
Pero las características propias de la geografía de Mazatlán dan la oportunidad de practicar no sólo la pesca sino también el golf, y además, hacerlo casi sobre el mar; lo que hace que sus campos de golf sean sumamente singulares.
Los campos de golf de Mazatlán son de primer nivel, algunos diseñados por expertos de gran renombre, como el de El Cid Resorts, pensado por Lee Treviño; o el Estrella de Mar, por Robert Tren Jones Jr., o el Marina Mazatlán, hecho por David Flemming. Sin olvidar el Pacific Golf Center o el Club Campestre.

En el Marina Mazatlán es donde decidimos tener una partida de golf; un sitio colmado de cualidades: una casa club, una bella alberca y una espléndida vista al mar.
No cabe duda, Mazatlán es un destino de sol y playa; pero su oferta de pesca y golf, complementada con una espléndida gastronomía, sus sitios culturales y sus centros recreativos garantizan que ningún turista ser irá decepcionado de este importante puerto colonial mexicano.

Datos para Recordar

Del mar a la boca
Una característica de la gastronomía de Mazatlán es la frescura de los productos con los que crea sus platillos, conocidos en todo el mundo; como el aguachile de camarón, el callo de hacha y su famoso pescado sarandeado.

A bordo de una pulmonía
Uno de los tantos atractivos de Mazatlán es su malecón: de los más grandes del mundo, con siete kilómetros de longitud a lo largo de las playas mazatlecas. Por su belleza se ha convertido en un paseo obligado que puede hacerse a pie, en bicicleta o a bordo de un taxi, conocido como pulmonía.
En todo el malecón  el turista disfruta de distintas esculturas hechas por artistas locales y nacionales, quienes reflejan aspectos culturales del puerto. Sin olvidar que desde aquí podrás observar las mejores y más espectaculares puestas de sol.



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