viernes, 1 de marzo de 2013

Santiago de Compostela, la catedral más visitada de España


 Considerada el punto final del Camino de Santiago, esta iglesia compostelana recibe diariamente a cientos de peregrinos. Pero también turistas que van a conocer, la que para muchos es, “la catedral más bella del mundo”

 Ma. Consuelo Contreras E
Santiago de Compostela /Enviada
Fotos: Arturo Nuñez

Quien llega a Santiago de Compostela, situada en Galicia-España, al noroeste de la península Ibérica; independientemente del día o de la noche, del frio o del calor, de la lluvia o el sol, llega con la premura de conocer su famosa catedral, una fascinante edificación que se encuentra en medio de la plaza de Obradoiro y que alberga los restos del apóstol Santiago el Mayor.

Hay que verla, toda de granito, enorme, colosal, precedida por un llamativo herraje del siglo XVIII y custodiada por el Claustro, el museo de la Catedral, el Ayuntamiento, la Rectoría de la Universidad Compostelana y el Parador de Los Reyes Católicos, todos ellos, huéspedes permanentes de la plaza Obradoiro, catalogada por los conocedores como una de las más bonitas de toda España, y del mundo.


Cuenta la historia que esta inmensa catedral (23,000 metros cuadrados) se empezó a edificar en el año 814 de nuestra era, cuando un ermitaño, Pelayo, en medio de cánticos celestiales y grandes resplandores descubrió la tumba del apóstol Santiago, luego que se difundiera, desde finales del siglo VII, que Santiago el Mayor había sido enterrado al norte de la península.

Una vez que el rey de Asturias, Alfonso II el Casto, viajó, junto con su corte a Galicia y  comprobó que el monumento encontrado entre matorrales correspondía al sepulcro de Santiago y sus dos discípulos; Atanasio y Teodoro, mandó construir una pequeña iglesia sobre la tumba. Esto convierte al rey en el primer peregrino que llegó a venerar a Santiago.  

El hallazgo valió para que miles de personas, en peregrinación, visitaran la tumba. Llegaban de Andalucía, Cantabria, Castilla, pero también de Francia o Bélgica, recorriendo a pie miles de kilómetros. Otros partían de Alemania, Austria o Finlandia. Muchos de estos peregrinos ya no regresaban y fue así como se empezó a formar la ciudad, la iglesia al centro, y sus principales calles desembocando en ella.   

Siempre insuficiente para tanto visitante, el templo empieza a crecer y recibe un nombre: Santiago, porque ahí estaban los restos del apóstol. Y Compostela, para hacer alusión a las estrellas que señalaron con sus destellos el lugar donde se encontraba la tumba. Campus Stellae, o Campo de Estrellas.  

De fachada en fachada

La luz del día nos muestra con todo detalle la magnificencia de sus diferentes fachadas: la del Obradoiro, de las Platerias, de Azabachería y de la Quintana, todas con magníficos trabajos arquitectónicos sobre temas religiosos y columnas de mármol blanco.

Mención especial merece la frontal, la del Obradoiro (1740) en estilo barroco, llamada así porque en esa plaza se establecieron los canteros de la ciudad (obradoiro, cantero en gallego).  Fue construida como una bambalina para protección de la antigua fachada romana de los siglos XI y XII. Imponente, con grandes ventanales que rompen la continuidad de la piedra con la que está construida. En el cuerpo central se ve a Santiago vestido de peregrino y un nivel más abajo a sus discípulos Atanasio y Teodoro.

Hay que ver con detenimiento sus dos llamativas torres, iguales, pero con diferencias importantes: la de la derecha, de Las Campanas, luce dos de las 13 campanas que tiene. Mientras que la de la izquierda, llamada de la Carraca, tiene unos vados vacios. Ahí se localiza un instrumento llamado carraca, una especie de matraca que se hace sonar para llamar a misa durante la Semana Mayor, ya que en ese tiempo no se hacen sonar las campanas.

Estrellas, la urna donde están los restos de Santiago, las figuras de sus padres, ángeles, más otros elementos plasmados en granito, hacen de esta fachada un elemento que sobresale y adorna la plaza del Obradoiro, un lugar que fue hecho para mirar, una y otra vez, los adornos que los canteros de Galicia imprimieron en estas piedras, unas de las más difíciles de labrar.  

Fachada De la Quintana

Antes de penetrar al interior de la catedral es recomendable mirar todas sus fachadas, una de ellas merece especial atención por tener dos puertas: La Real, por donde entran los reyes al templo y, la Puerta Santa o del Perdón. Esta última, rodeada por 24  imágenes de apóstoles y profetas incluido Santiago, permanece siempre cerrada y sólo se abre los años jubilares, es decir, cuando el cumpleaños de Santiago, el 25 de julio, cae en domingo. 

Cuando eso ocurre, la reja de esta puerta es derribada y todo aquel que la traspase obtendrá la gracia del jubileo, que consiste en una indulgencia plenaria para el perdón de sus pecados. El 2010 fue Año Santo en Santiago, el próximo se espera para el 2021, cuando esa fecha llegue, el 31 de diciembre la puerta se abrirá y así permanecerá por todo el año.

Interior de la catedral

Lo más recomendable es entrar por la fachada principal, la del obradoiro, para disfrutar de dos cosas: del llamativo barandal que antecede a la catedral  y para mirar con detenimiento el “Pórtico de la Gloria”, gestado y materializado por el maestro Mateo (1168-1211). Dividido en tres arcos de medio punto que corresponden a cada una de las tres naves de la iglesia. El Pórtico está considerado como la mayor obra de arte que existe en la catedral.

Es un conjunto escultórico con temas del Apocalipsis, donde lo relevante es la actitud que se observa en las figuras humanas que contiene. Casi ninguna de ellas está estática, todas parecen estar hablando con su compañera o realizando alguna actividad. Ahí en el centro, Santiago da la bienvenida a todo el visitante.

El templo, construido para recibir peregrinos, está bien organizado para que los  visitantes entren por el Pórtico de La Gloria, recorran su pasillo central y lleguen a la girola donde se encuentra el altar mayor, edificado sobre la tumba de Santiago.Abrazar al apóstol es la finalidad de peregrinos y turistas y eso se puede lograr a través de un deambulatorio que rodea el altar y permite que se le toque.

Una vez que se saluda al apóstol hay que volver a entrar y con calma admirar los atractivos que ofrece la catedral: sus arcadas, la bella decoración del baldoquino donde se aloja el altar principal, su doble púlpito -el de la epístola y el del evangelio-, el doble órgano del siglo XVII,  así como las grandes dimensiones que tienen los pasillos que forman la cruz; importantes para la realización de la ceremonia del Botafumeiro, un ritual que si te toca la suerte de presenciarlo, te dejará impactado.

 Una ceremonia que nació con la catedral

Dicen que la ceremonia del Botafumeiro se realizaba desde el año 1300 en casi todas las catedrales y que tenía como objetivo sanear a los peregrinos de los parásitos que recogían en el camino. Actualmente argumentan que sólo es un homenaje a Dios. A mí me parece que ahora cumple el doble objetivo.

Encender el Botafumeiro es una práctica que se programa, pues para su realización se necesita de la participación de muchos personajes, así que cuando se lleva a cabo se difunde por toda la ciudad y la catedral se llena de personas armadas con cámaras y videograbadoras, pues verdaderamente es un espectáculo que hay que ver cuando se visita esta hermosa catedral. 

Pasada la Eucaristía, con el acompañamiento de cantos eclesiásticos y los acordes del    doble órgano, dos “Tiraboleiros”, de los ocho que son, ataviados con trajes color vino estilo franciscano, acercan al sacerdote un enorme incensario -de 62 kilos de peso, 1.60 metros de altura, retacado con 40 kilos de carbón e incienso y sostenido por fuertes y gruesas cuerdas de material sintético-, para que coloque otro poco de incienso e inicie la salida de un oloroso y purificante humo.

Después, a una orden (grito) de los tiraboleiros, los ocho, en perfecta sincronía jalan ocho cuerdas que se unen a la principal y el Botafumeiro empieza a balancearse.

Otro grito y mayor velocidad, y así sucesivamente hasta que el incensario alcanza una velocidad de 60 kilómetros por hora, una altura de veinte metros y la catedral se inunda de un espeso humo blanco, que al difundirse, provoca una sensación de calma en todos  los asistentes. Son tres minutos de absoluto recogimiento y expectación.

Este balanceo lo hace un sistema de poleas colocado en el techo que diseñó el maestro Juan Bautista en el siglo XVI y que aún funciona a la perfección.

Datos

1.- Dónde hospedarse
El Hostal de los Reyes Católicos es un hotel de cinco estrellas muy recomendable para dormir en él, pues se encuentra a unos pasos de la catedral.   
2.- La tumba de Santiago
Cuentan que cuando Santiago regresa a Jerusalén, después de haber intentado la evangelización en las inhóspitas tierras de Galicia, fue torturado y decapitado, pero sus discípulos rescatan su cuerpo y por mar lo llevan, “en una barca conducida por ángeles”, hasta las costas gallegas donde entierran su cuerpo en una arca de mármol.
Líneas  
La catedral de Santiago de Compostela fue declarada Bien de Interés Cultural en 1896. Mientras que la ciudad de Santiago de Compostela es declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985







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