viernes, 14 de febrero de 2014

Festival Gastronómico de Holbox, los sabores de un pequeño paraíso

Fotos: Salatiel Barragán

El único pretexto del Festival Gastronómico de Holbox fue disfrutar, sólo disfrutar; desde que comenzaba la tarde, hasta que caía la noche
Edgar Rogelio Reyes

Holbox es uno de esos pequeños lugares que te encuentras sólo por casualidad; un rincón apartado del mundo que parece hacer un enorme esfuerzo por permanecer alejado de las miradas de todos, con el único propósito de permitirse seguir siendo lo que es, un pequeño pueblo de pescadores, tranquilo, austero, diminuto y divino.

Este sitio es como aquellos que aparecen de repente en un viaje, cuando has cargado la mochila al hombro y dejas ir tus pasos sin esperar encontrar rumbo.Sin embargo, hasta en estos destinos tan inesperados puedes encontrarte con deliciosas sorpresas que son un verdadero deleite para los sentidos, y en este caso en particular, para el paladar.


Se trata de una pequeña isla localizada al norte de Quintana Roo, que además de los encantos que por naturaleza le han sido conferidos, tiene la particularidad de contar con una gastronomía sobresaliente. Prácticamente en cada esquina es posible encontrar lugares en los cuales comer; es un verdadero deleite.

Desde los establecimientos más sencillos, hasta los restaurantes que forman parte de los hoteles boutique —que en los últimos años han comenzado a florecer—, es posible encontrar atractivos menús.

Es por esta razón que la ínsula se ha convertido, desde el año pasado, en el escaparate de un encuentro gastronómico creado para, como su slogan lo dice, “comer, amar y contemplar” lo que Holbox es, un pedazo de paraíso en donde literalmente, la vista, el gusto y el olfato, se ven saciados.

En esta ocasión, la segunda edición de la Muestra Internacional Gastronómica de Holbox, que se llevó a cabo del 17 al 20 de octubre pasados, reunió a trece restaurantes locales, quienes presentaron lo mejor de su gastronomía. Nombres como Casa Sandra, El Mangle, Villa Mar o el Chiringuito de Ida y Vuelta, deleitaron a los comensales con los más variados y eclécticos platillos.

En un ambiente sin pretensiones, informal y al costado de una hermosa playa, la buena comida, los vinos mexicanos, y las voces de artistas como Nicho Hinojosa, Denisse de Kalafe, Alejandra Millán, Iguana Sound y la Orquesta Sabor y Son, se conjuntaron de manera perfecta para crear una atmósfera de bohemia y fiesta, que tuvo como principal pretexto disfrutar, sólo disfrutar, desde que comenzaba la tarde, hasta que caía la noche.


Cierto, es un festival gastronómico, pero también es un evento multicultural, ya que Holbox se ha convertido desde hace años en el hogar de muchos extranjeros, principalmente europeos, quienes han traído consigo sus costumbres y tradiciones culinarias, las cuales han venido a enriquecer de manera notable la ya de por sí rica gastronomía de la región, dotándola de un carácter aún más internacional.

Aquí es fácil reconocer los acentos italianos, brasileños, españoles y mayas, que se mezclan indistintamente para dar como resultado una muy afortunada combinación de sabores y culturas, las cuales se conjugan en un plato.

Es difícil saber si Holbox con el tiempo puede aspirar a convertirse en una referencia del turismo gastronómico del Caribe Mexicano, sin embargo, ya se han dado los  primeros pasos.
Cómo llegar
Es necesario trasportarse por carretera desde la ciudad de Cancún hasta Chiquilá (aproximadamente una hora 40 minutos) y posteriormente tomar un ferry a la isla, el cual tarda poco más de 20 minutos en llegar




   


  

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